martes, 25 de agosto de 2015

KRONSTADT, NO OLVIDAMOS: 30.000 ANARQUISTAS MUERTOS POR LENIN Y TROTSKY

KRONSTADT, NO OLVIDAMOS: 30.000 ANARQUISTAS MUERTOS POR LENIN Y TROTSKY





Un 7 de marzo de 1921, 30.000 mil anarquistas fueron exterminados por órdenes de Lenin y su jefe de la represión, Trotsky. Los revolucionarios rusos fueron traicionados por el partido bolchevique, que dio un golpe de Estado dentro de la Revolución. La rebelión de Kronstadt fue el símbolo de la resistencia popular frente al totalitarismo que iba imponiéndose, fue la colisión entre dos maneras de entender el comunismo que venía ya de atrás, la manera libertaria y antiautoritaria (anarquista) y el modo autoritario y centralista (marxista). Reproducimos un artículo de El Refractario que recuerda estos hechos de los que hoy se cumplen 92 años, inaugurando así una sección de efemérides que iremos insertando en EL GOMERU porque, “el que olvida su pasado, está obligado a repetirlo”. Os invitamos también a leer en PDF los libros de Paul Avrich: Kronstadt 1921 y de Alexander Berkman, ABC del Comunismo Libertario que dedica un amplio capítulo a esta rebelión.
Tras la Revolución de Octubre de 1917, con el golpe de mano del Partido Bolchevique haciéndose con el poder del Estado, dos posturas revolucionarias movían el espíritu de los proletarios. Por una parte se enmarcaban las tesis de los bolcheviques partidarios de una concepción centralizada del poder y la sumisión de todos los aparatos económicos, políticos y sociales a la disciplina del partido y del Estado. Frente a ellos se concentraba una concepción federalista de la sociedad donde los proletarios y campesinos directamente llevarían su vida y gestionarían la política, la economía y lo social. Esto seria el socialismo de acción, EL ANARQUISMO. Junto con la guerra civil rusa (1918-21) que se estaba llevando adelante, el gobierno bolchevique procedió a la purga de los elementos hostiles a su política, entre ellos los Anarquistas. A través de la La Cheka, policía política de Lenin, se procedió a la detención de todos los elementos que tuvieran bajo la dirección del partido, cuando también se procedió a su EXTERMINACIÓN.
A raíz de esto, junto a medidas económicas que se implementaban desde el llamado comunismo de guerra, se produjeron diversos alzamientos fruto de ese malestar. En este panorama se produce el alzamiento de Kronstadt (que junto con el ideal de Makhno son las luchas por el socialismo libertario).
Kronstadt protestaba por la falta de libertad y de oportunidades que el gobierno bolchevique ofrecía. Sus reivindicaciones se limitaban a pedir soviets libres, libertad de prensa y reunión para todos los grupos socialistas y la libertad de los presos políticos social-revolucionarios y anarquistas. También pedían que los bolcheviques no ejercieran más poder sobre el proletariado sino que fueran los trabajadores mismos los que dirigieran y administraran su producción y su vida. El lema de Kronstadt era: ¡Viva Kronstadt roja con el poder de los soviets libres! Se constituyo un soviet en los acorazados Petropavloks y Sebastopol, teniendo como personajes mas destacados a los simpatizantes anarquistas Petrichenko y Perepelkin. Como se ve sus reivindicaciones eran justas, enmarcadas dentro del proyecto socialista y libertario.
Leer Kronstadt 1921 de Paul Avrich
Pero sin embargo frente a las antes mencionadas tesis benevolentes se alzo un aparato burocrático-estatal que bajo la capa del socialismo ahogo la verdadera revolución. El gobierno bolchevique, sobre todo con Trotzky y Zinoviev a la cabeza, monto una campaña de difamación contra Kronstadt con el objetivo de atacar la revolución. Trotzky, dirigente del Ejercito Rojo y comisario de Asuntos Exteriores, en 1917 afirmo que Kronstadt era “la flor y nata de la Revolución”, para cuatro años después tacharla como “la canalla contra-revolucionaria”. Se empezó a afirmar que Kronstadt iba a vender Rusia a los ejércitos blancos del zar, que la sublevación estaba dirigida por zaristas y que solo era una maniobra contra-revolucionaria de social-revolucionarios y mencheviques contra la Rusia bolchevique. Todo era una campaña de mentiras ante el temor a la verdadera revolución que iba a destronar definitivamente a los nuevos zares. Bajo unos falsos planes de negociación se estaba gestando el ataque. Ante las palabras de Trotzky “os aplastaremos como perdices”, los anarquistas de Petrogrado, Emma Goldman, Alexander Berkman, Perkus y Petrovsky dirigieron un escrito a Zinoviev para la acción. Pero nada es posible. Todo el partido bolchevique esta de acuerdo en que habia que aplastar Kronstadt. Y ese ataque tenia que ser inmediato, pues si se llegaba a la epoca del deshielo seria imposible atacar. Así pues, el 7 de marzo de 1921, a las 18:45 horas, Trotzky, Toutjachevsky y Dibenko dieron la orden de bombardear. Aunque Kronstadt resistio, el 18 de marzo los bolcheviques la toman definitivamente.
Fue el fracaso de la revolución. Los verdaderos contrarrevolucionarios eran aquellos que decían defender la revolución soviética. Tras el fracaso de Kronstadt la represión continuo y, con la llegada de Stalin al poder pocos años después, se multiplico. Paginas tan brillantes como la de Kronstadt solo se escribiera con la epopeya de Makhno en Ucrania y sobre todo con la Revolución Social Española de 1936. Que Kronstadt no quede en el olvido. Que aquellos luchadores no eran contrarrevolucionarios como los marxistas los presentan, sino combatientes por un ideal de justicia. En la mente de muchos, ejemplos como el de la revolución de Kronstadt siguen y seguirán latentes.
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Historia: La rebelión de Kronstadt contra el bolchevismo
El 7 de marzo de 1.921 comenzaron a caer obuses sobre Kronstadt, ciudad que Trotsky había bautizado como “el orgullo y la gloria de la Revolución Rusa”. El ataque artillero preparaba el asalto de más de 50.000 soldados que el gobierno bolchevique había concentrado en Petrogrado para ahogar en sangre la según los bolcheviques “traición, urdida por zaristas, espías franceses y dinero finlandés”.
¿Qué era Kronstandt?
Una ciudad fortificada y base naval, mandada construir por el zar Pedro el Grande en el siglo XVIII y en la isla Kotlin, en el golfo de Finlandia. Defendía el acceso a Petrogrado, situada a 30 kilómetros, y a la parte norte del país. Era el núcleo de la flota rusa del mar Báltico, la más numerosa e importante. Rodeada de fuertes secundarios y baterías navales se comunicaba en invierno mediante caminos trazados sobre la gruesa capa de hielo que recubría el golfo. La construcción más emblemática de la ciudad era la Plaza del Ancla, preparada para desfiles militares y más tarde utilizada para inmensas asambleas, capaz de albergar 30.000 personas, casi el total de la población en los momentos que nos ocupa. Estaba habitada por los marineros de la flota del Báltico, residentes en grandes cuarteles; por los soldados de la guarnición, mayormente artilleros; por varios miles de obreros de los arsenales e industrias auxiliares y por funcionarios, comerciantes, artesanos y sus respectivas familias.
Tradicionalmente los marinos se reclutaban entre los obreros más calificados, los más políticamente avanzados. Además tenían facilidad para conocer otros países y la diferencia entre sus regímenes y la brutal opresión de la monarquía zarista, podían establecer contactos con las ideas y programas de grupos políticos exteriores y rusos emigrados y además podían hacer circular, pese a la severa disciplina y vigilancia, literatura prohibida en su país. Por otra parte les contagiaba la proximidad de San Petersburgo, luego Petrogrado, donde la vida política e intelectual era intensa y la actividad de grupos revolucionarios se desarrollaba entre los obreros y los numerosos estudiantes universitarios provocando manifestaciones y tumultos periódicos.
La concienciación y compromiso de los marineros de Kronstadt se evidenció en las serias revueltas de 1.905, 1.906 y 1.910, duramente reprimidas, y sobre todo en la revolución de 1.917. Los grupos bolcheviques, socialistas revolucionarios, anarquistas, maximalistas y sindicalistas, bien organizados, ejercían una profunda influencia en la población y la energía desatada situó a Kronstadt en la vanguardia de la revolución, ayudando a los bolcheviques a tomar el poder y a merecer toda clase de elogios por parte de los nuevos dirigentes.
El contexto general
A comienzos de 1.921 se podía dar por terminada la guerra civil . Los ejércitos blancos habían sido derrotados, el gobierno menchevique de Georgia estaba sometido y los últimos restos de las milicias anarquistas ucranianas se batían a la desesperada, con su líder, Néstor Makhno, herido y acorralado. Sin embargo, una profunda crisis económica se extendía por el país; las comunicaciones no se restablecían adecuadamente, la industria estaba paralizada y la producción agrícola había disminuído drásticamente.
Durante la guerra el gobierno bolchevique había impulsado una política económica de férreo control estatal, el llamado Comunismo de Guerra. La vida pública estaba prácticamente militarizada y sometida a todo tipo de controles y en los aspectos económicos este control era asfixiante. Los instrumentos principales de esta política eran los zagraaditelnye otriady, destacamentos armados que efectuaban las requisas y confiscaciones, muchas veces verdaderos expolios, a los campesinos y que rodeaban las ciudades para evitar el comercio no controlado, sus actuaciones eran a menudo brutales y arbitrarias; además se había organizado una eficaz policía política para aterrorizar a los disidentes y descontentos, la Cheka, que no dudaba ante el asesinato y la tortura. La situación del campesinado era similar a la esclavitud feudal zarista, sobre todo en las granjas estatales, los Kolzsjos; los obreros industriales estaban obligados a jornadas de trabajo extenuantes, dada la caída en picado de sus salarios, que sin embargo no les procuraban medios suficientes de subsistencia. Los sindicatos también estaban controlados y las protestas eran reprimidas como actos de traición. Con el final de la guerra cabría esperar el cambio de esta política, pero esto no se produjo. Los disturbios y las huelgas se extendían espontáneamente por las principales ciudades, sobre todo Moscú y Petrogrado en demanda de mejoras económicas y de la vuelta de las libertades conseguidas al comienzo de la revolución. La respuesta del gobierno bolchevique fue el envío y despliegue de tropas, liberadas por el cese de los combates, y carta blanca para la actuación de la cheka, como ocurrió en Petrogrado.
La actitud de Kronstadt
Kronstadt ya había tenido fricciones con el gobierno bolchevique. Fue de las primeras ciudades en nombrar su soviet, su propia milicia y sus comités populares para organizar autónomamente la vida en los barcos, las fábricas, la distribución de alimentos, el aprovechamiento agrícola de las tierras circundantes… El eje sobre el que giraba la sociedad kronstiana era la Plaza del Ancla, sede de multitudinarias y activas asambleas. La burocracia centralizada orquestada por el nuevo poder chocó con este sistema de vida, la firma del tratado de Brest-Litovsk, entre Lenin y el gobierno alemán, que significaba la renuncia a la extensión de la revolución, irritó a la población. Los marinos vieron además catastrófica la reorganización militar decretada por Trotsky para poner en pie el Ejército Rojo y que abolía el poder de las asambleas en los barcos y reinstauraba la disciplina y jerarquía anteriores, precisamente la revolución había sido posible por el arresto y ejecución de buena parte de los antiguos oficiales. El carisma de los bolcheviques declinaba y miles de marinos abandonaban el partido. El soviet de Kronstadt se vaciaba de bolcheviques y acogía un mayor número de socialistas de izquierda y anarquistas. Con el fin de la guerra los marineros obtuvieron permisos y pudieron comprobar sobre el terreno los estragos que el Comunismo de Guerra ocasionaba por todo el país.
Con ocasión de las huelgas y disturbios en Petrogrado, Kronstadt envió una delegación a la ciudad y, a pesar de los obstáculos que le interpusieron, pudo constatar en toda su crudeza las condiciones en que vivían los obreros y la represión que se estaba desatando sobre ellos. El hecho de conocer que se amenazaba a los huelguistas con la marcha de los marineros de Kronstadt sobre Petrogrado para reinstaurar el orden irritó sobremanera a los 32 delegados desplazados. El 28 de febrero se celebraron tensas reuniones a bordo de los acorazados Petropavlovsk y Sebastopol, anclados en Kronstadt, que emitieron una resolución conjunta de 15 puntos. Esta resolución será refrendada el 1 de marzo por una gran asamblea en la Plaza del Ancla; la prepotencia y amenazas de los oradores bolcheviques, sobre todo los prebostes Kalinin, presidente de la República, y Kuzmin, comisario jefe de la flota, consiguieron que el refrendo fuera prácticamente unánime. La resolución contiene las bases y programa de la rebelión. Exige la celebración inmediata y generalizada de elecciones para sustituir a todos los soviets locales por soviets libres; la libertad de palabra y prensa para todos, en especial anarquistas y socialistas de izquierda; libertad de reunión de sindicatos obreros y campesinos; libertad para los revolucionarios encarcelados; cierre de las oficinas del partido bolchevique sostenidas por el Estado; supresión de los zagraaditelnye otriady y sus confiscaciones; igualación de las raciones de víveres; abolición de los destacamentos militares comunistas permanentes en fábricas o unidades militares…
Finalmente, se consumó la ruptura con las autoridades al designarse un Comité revolucionario provisional, Revkon, en tanto se celebrasen elecciones al nuevo soviet y procederse al arresto de los bolcheviques más destacados. Se comenzó a imprimir un diario, Izvestiia, cuya cabecera subrayaba “Todo el poder a los soviets y no a los partidos”. Sin embargo, hasta que no se intercambiaron los primeros cañonazos Konstradt siempre pensó que el acuerdo con los jerarcas bolcheviques era posible sin derramamiento de sangre.
La reacción bolchevique
El gobierno de Lenin, Trotsky y Zinoviev no iba a consentir el deseo de los kronstianos de encabezar esta “Tercera Revolución”. Se trató primeramente de aislar el movimiento haciendo desaparecer a las decenas de delegados de las comisiones informativas que salían de Kronstadt y formulando diversas acusaciones masivamente difundidas por su aparato de propaganda: complot de oficiales zaristas, engaño de espías de países extranjeros, entrega de la ciudad al ejército finlandés… El miedo a la extensión del movimiento y a la llegada de la primavera, que permitiría, a comienzos de abril con el deshielo del golfo, la movilidad de la flota; les determinó a aplastar militarmente Kronstadt cuanto antes. Así decretaron el arresto de todos los familiares de los kronstianos en calidad de rehenes, ejecutaron a los responsables de la escuadra aérea, que simpatizaba con el movimiento y concentraron en Petrogrado ingentes cantidades de armamento y hombres. Según revelarían los últimos prisioneros del ejército rojo, apresados por los kronstianos el 17 de marzo, no menos de 80.000 fusileros, varios miles de jinetes, 4 trenes blindados, decenas de baterías móviles…constituían el formidable aparato militar lanzado contra Kronstadt.
La caída de Kronstadt
La ciudad no era un hueso fácil de roer, sus sólidas murallas , su potente artillería y la resolución de sus habitantes alargó el asedio durante 11 días. El 7 de marzo comenzó el cañoneo de la fortaleza. Los kronstianos confiaban en un levantamiento generalizado de Petrogrado, pero la presencia del ejercitó lo imposibilitó. El ataque se vertebró sobre los Kursanty, fanáticos cadetes de las academias de oficiales del Ejército Rojo y sobre los destacamentos de la Cheka. La situación de muchos de los asaltantes fue increíblemente dramática. Como en otras ocasiones las tropas de choque las constituían principalmente mongoles y asiáticos que apenas entendían el ruso; si una unidad se negaba a atacar se la desarmaba y sus miembros enviados a presidio; si vacilaba se ejecutaba a la quinta parte de sus efectivos. La artillería de Kronstadt resquebrajaba el hielo del golfo y oleadas de asaltantes perecían en el agua helada; pero si trataban de retroceder los kursanty los ametrallaban por la espalda.
Finalmente la constante afluencia de refuerzos atacantes y la debilitación progresiva de los recursos de Kronstadt provocó que el 17 de marzo un ataque masivo de soldados envueltos en sudarios blancos consiguiera penetrar en la fortaleza. La lucha cuerpo a cuerpo se prolongó hasta el 18 de marzo en que la ciudad fue totalmente ocupada. Algunos grupos de kronstianos consiguieron abrirse paso hasta Finlandia y otros se dispersaron por la región pero la gran mayoría de los vencidos fueron ejecutados por la cheka o enviados a campos de concentración de la helada región de Arkangelsk y del Turquestán.
La aniquilación de Kronstadt fue el ejemplo de lo que los dirigentes del partido bolchevique entendían por dictadura del proletariado, fue la constatación de cómo la nueva burocracia traicionaba los ideales revolucionarios en su afán de retener el poder y eliminar toda disidencia. Pero la rebelión de Kronstadt es también ejemplo de cómo los seres humanos somos capaces, en circunstancias excepcionales, de enfrentarnos a la opresión y arriesgar la vida por un mundo mejor.

https://jjmlsm.wordpress.com/2015/08/11/1617

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sábado, 22 de agosto de 2015

Isabel Parra: Isabel Parra de Chile (1976) : Free Download & Streaming : Internet Archive

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miércoles, 19 de agosto de 2015

Humor y Conciencia

Yo sé que como individuo no tengo el control de mi vida | Piojo.cl


Al parecer he dormido durante un largo tiempo y tengo la sensación de haber extraviado el supuesto control de mi vida.

Este extravío, pudo haber nublado mis pulsiones de deseo y voluntad de aquella anhelada y temporal felicidad, cuyo camino de la vida, entre la diversidad de interacciones simbólicas han obstaculizado mi andar.
Me he visto inmerso en el empedrado camino, que sin tener piedad parecen haber creado un constructo que sin pedirme opinión alguna se ha constituido y hecho parte mí habitar.
El sentir anómico que percibo, se ensaña con desenfreno y sin mediar misericordia con mis pulsiones que se revolucionan con un hipotético despertar, además, no solo intuyo que la estructura social y su escala de estratos me han proporcionado este sentir, sino mi familia impuesta, aquella que viene dada, que provista de un tótem impone la figura de la autoridad, que se extrapola y proyecta en liderazgo societal respecto de mi fuerza productiva y mis capacidades.
Pareciera ser que la esclavitud que convivo y me corroe en el cotidiano se ve representa conforme a mi aspiración económica y que sin dudar alguno este sistema económico media y se impone como cuestión de validez y se legitima, autorregulándose en mi contra.
No obstante, esta revelación especulativa cuasi alucinógena, que algunos pueden llamar reflexión, condiciona mi conciencia, conciencia que su ves hace un llamado al cuestionamiento con dejos de incertidumbre o miedo a lo desconocido, dicho lo anterior, ante una venenosa comodidad de la vida cotidiana que me sugiere permanecer dormido.
Pero, continúo explorando en esta divagación, sumergido en una trampa, trampa de aquel juego jugado por el yo mismo, que podría hacerme llegar fácilmente al mismo punto de partida y que concluyo me podría llevar inconscientemente al montón de durmientes que me rodean y no dan cuenta.
Si bien, soy un actor de esta sociedad, que forma parte de esta gran obra teatral llamada vida, el exterior reduce mi cuestionamiento, mis defectos y además me integra sin importarle, no cabe duda que es menester impulsar la imperiosa necesidad de comenzar una vez más a conocerse, pero la enorme muralla de la comodidad se agarra de mi como yo me agarro de nada para evitarlo.
Por otra parte, puedo ver que la racionalización en su sentido clásico catapulta al humano despojándolo de todo sentir situado en un campo tecnológico actual, sin dar cuenta se estira cada vez más por la mediación entre el yo y los ellos y que ante la posibilidad de evolucionar, los ellos cautivados siguen con el medio tecnificado en busca de la verdad, como si fuese la solución a la liberación de nuestra carga histórica de la culpa y la miseria.
Viene a mi mente la secuencia lógica del nacer, crecer, reproducirse y morir como una especie destinada al dormir eterno, donde en una época embebida por la cosificación, el fetichismo y el consumo solo me sugiere y deja como inquietud la acción de “negarse a si mismo, cargar la culpa y sacrificarse”.
Asiento motivadamente que, la atracción por seguir indagando que la dirección del desarrollo de mí verdad, es inalcanzable e incesante, aunque, un sacrificio por despertar de un sueño profundo fuera un estado de pensar inconsciente, donde quizás podría asimilar un abrir de ojos por primera vez.
Apronto qué, despertar no atiende ni al más o al menos docto, ni a un nivel de alienación, ni menos al materialismo histórico, sino, solo a la esencialidad humana natural,  la cual es conocerse o más bien tomar conciencia.
Entonces, si esta toma de conciencia me inspira despertar, despertaré y sea bienvenido toda aquel desarrollo social e intersubjetivo que se hace presente y junto con ello, todos los candidatos para una acción comunitaria que devienen en sus diversas subjetividades de aquellos yoes que se acercan a mi yo y que por ende, se aproximan como si me estuvieran vigilando y que yo, con un sentir paranoico, asiento.
Por tanto, dudo como aquel que lo engañaban sus sentidos, pero aun así estoy dispuesto con voluntad al sacrificio y volver a la búsqueda de mi verdad, que quizás sin saberlo, esa verdad que me ha buscado durante mucho tiempo no se ha cruzado con la mía para enterarse.
Este malestar me agobia y entre mis formas de cognición entiendo que tampoco doy cuenta del ahogo inconsciente como un malestar enajenado que me oprime, sujeta y provoca con ganas de liberarse, como pretendiendo liberar a un desatado, que va a parar a una locura que estaba presa y tensionada entre el que hacer de la vida cotidiana y la otra vida por conocer.
Todo este resonar de identidad e incertidumbre ha sido un largo y extraño proceso descontracturante de la vida cotidiana, que seguramente debo haber racionalizado durante mucho tiempo junto a los constructos culturales de mi ajeno entorno.
Por último, no puedo evitar sentir que me he reencarnado una y otra vez realizando este mismo trabajo de reflexión, aunque corto me quedo de resolver y pienso apriori enfrentar un nuevo camino de comprensión hermenéutica para aceptar mi esclavitud, con el fin de intentar liberarme.
Al menos, para el consuelo de poder entender y ser compasivo con las múltiples realidades del porvenir y que sin ir más allá, espero que el yo que dejo atrás y los yoes que dejo atrás no terminen convertidos en una batería energética al servicio de la inteligencia de la ciencia, como un producto de un pensar perfectiblemente racionalizante, que en un futuro espera por la revolución de la sociedad en el discurso de la llamada al espíritu, que en la práctica nunca podría llegar si no esta en juego la voluntad y miedo al sacrificio

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