miércoles, 30 de marzo de 2016

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lunes, 28 de marzo de 2016

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Los métodos del nihilismo ruso | Revista NADA

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viernes, 25 de marzo de 2016

El anarquismo español, contado por sus protagonistas - RTVE.es A la Carta

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RADIO PRIMERO DE MAYO 102.9 FM: 29 de Marzo programación especial en la 106.5 FM

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miércoles, 23 de marzo de 2016

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domingo, 13 de marzo de 2016

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Hospitalización de Lucía Hiriart se debería a una intoxicación por caca. No defeca hace 7 meses | GAMBA

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(Entrada Permanente) Informacion en constante actualizacion del Juicio contra lxs compañerxs Monica y Francisco | Publicacion Refractario

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La cuestión de la organización política anarquista ---- En este artículo, los autores

desarrollan una discusión en torno a la organización política anarquista. Parten de las

contribuciones relativas al tema de Mikhail Bakunin y Errico Malatesta mostrando que hay

similitudes entre ellas y la Plataforma Organizacional de la Unión General de los

Anarquistas. De acuerdo a lo que señalan, Bakunin construye la base teórica de la

Plataforma y Malatesta tiene posiciones que a veces se acercan a ella y otras veces a la

Síntesis Anarquista. Consideran, así que ninguna de las posiciones en cuestión puede ser

coherentemente inscripta en el campo del marxismo/bolchevismo o de un supuesto

“anarcobolchevismo”. Los autores analizan el debate entre Malatesta y Nestor Makhno sobre

la Plataforma, mostrando donde, realmente, están las divergencias entre ambos. Por medio

de una reflexión histórica del impacto de la Plataforma, demuestran como las criticas

establecidas en los años 1920, en gran medida realizadas por lecturas ideologizadas,

sumadas a las experiencias prácticas de los años 1950 y la hegemonía francesa en la

discusión en el tema, viene pautando erróneamente el debate.



En el sentido horario, desde cima, a la izquierda: Bakunin, Malatesta, Arshinov, Makhno



El presente texto – cuyo núcleo fue tomado de la introducción que escribimos para la

edición en francés de Anarquismo Social y Organización, de la Federación Anarquista de Rio

de Janeiro[1] – tiene por objetivo discutir la cuestión de la organización política

específica anarquista, a partir de las contribuciones de Mikhail Bakunin, Errico Malatesta

y de la “Plataforma Organizacional de la Unión General de los Anarquistas”, escrita por

los militantes articulados en torno a la revisa Dielo Truda, entre los cuales se

encontraban Nestor Makhno y Piotr Arshinov.[2]



Por tanto, retomaremos contribuciones de Bakunin y de Malatesta y estableceremos un

dialogo entre ellos y la Plataforma, similitudes y diferencias entre los anarquistas que

defienden un dualismo organizacional y los bolcheviques, y las aproximaciones de Malatesta

con la Síntesis, así como el impacto histórico de la Plataforma, que permitirá elucidar

las posiciones que vienen siendo difundidas acerca de ese debate.



***

Conforme demostraran Michael Schmidt y Lucien van der Walt en Black Flame: the

revolutionary class politics of anarchism and syndicalism – libro en el que llevan a cabo

un análisis teórico-histórico del anarquismo tomando en cuenta su trayectoria en los 5

continentes –, el anarquismo, como una ideología político-doctrinaria que emerge en el

siglo XIX, tuvo hegemonía de las estrategias de masas, en especial el sindicalismo de

intención revolucionaria (sindicalismo revolucionario y anarcosindicalismo).



Dentro de estas posiciones fundamentales del “anarquismo de masas” están: la defensa de la

organización, de las reformas como posible camino para la revolución (si son debidamente

conquistadas por medio de la lucha de clases) y la utilización de la violencia debidamente

asociada a los movimientos populares previamente articulados. Tales nociones se distinguen

de otras que tienen en común, aunque minoritarias: antiorganizacionismo, posición

contraria a la lucha por reformas y violencia utilizada como disparador de la movilización

popular (“propaganda por el hecho”).



Aquellos que tomaron parte en el anarquismo de masas y que defienden el dualismo

organizacional – la organización concomitante en dos niveles, uno político anarquista y

otro social de masas – no fueron mayoría. Entre tanto, dentro de ellos hay autores

relevantes, posiciones significativas y, principalmente, una experiencia histórica sólida,

apoyada en la construcción teórica y práctica de organizaciones anarquistas.[3]



CONTRIBUCIONES DE BAKUNIN



A pesar de que las obras completas de Bakunin han sido publicadas recientemente en francés

– la edición de 2000 de IIHS de Ámsterdam, después de las tentativas importantes de

compilar parte significativa de su obra –, sus escritos sobre las llamadas “Fraternidad”,

de 1864, y “Alianza”, de 1868, para utilizar la terminología propuesta por Max Nettlau,

son muy poco conocidas.



La estrategia de masas de Bakunin viene siendo bien discutida, en textos relevantes como,

por ejemplo, Bakunin: Fundador del sindicalismo revolucionario, de Gaston Leval[4] y

varios otros de Rene Berthier.[5] Entre tanto, su teoría de organización política,

ampliamente abordada en documentos escritos como el intento de fundamentar – en términos

de principios, programa, estrategia y organicidad – sus propuestas político/organizativas,

es poco o casi nada discutida.



Parece haber, en especial entre los anarquistas franceses, cierta vergüenza de esos

escritos, como si constituyesen parte de una herencia autoritaria, tal vez de inspiración

blanquista y jacobina, que permanece en el autor y que no debería ser sacada a la luz.[6]



Consideramos que las posiciones de Bakunin sobre la organización política anarquista, de

1868 en adelante, pueden ser conciliadas plenamente con su estrategia de masas, propuesta

para una Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), y, así, ser considerada parte

relevante de su anarquismo. Tales posiciones parecen tener fuerza, hoy en día, para

subsidiar reflexiones fructíferas acerca del modelo organizativo más adecuado para una

intervención anarquista de la realidad.



Bakunin sostenía que la Alianza de la Democracia Socialista (ADS) debería tener un doble

objetivo; por una lado, estimular el crecimiento y fortalecimiento de la AIT[7]; por otro,

aglutinar en torno a los principios, de un programa y de una estrategia en común, a

aquellos que tuviesen afinidades político-ideológicas con el anarquismo – o, como en

general se llamaba en la época, el socialismo o colectivismo revolucionario.[8] En suma,

crear/fortalecer una organización política y un movimiento de masas, o dualismo

organizacional:



“Ellos (los militantes de la ADS) formaban el alma inspiradora y vivificante del inmenso

cuerpo que llamábamos Asociación Internacional de los Trabajadores […]; en seguida, se

ocuparon de cuestiones que son imposibles de ser tratadas públicamente – ellos formaron un

puente necesario entre la propaganda de las teorías socialistas y la práctica

revolucionaria.”[9]



Para Bakunin, la ADS no necesitaba tener una gran cantidad de militantes: “el número de

esos individuos no debe, pues, ser inmenso”; ella debería constituir una organización

política, publica y secreta, de minoría activa, con responsabilidad colectiva entre los

integrantes, que reuniese “los miembros más seguros, los más comprometidos, los más

inteligentes y los más enérgicos, en una palabra los más íntimos”, nucleados en diversos

países, con condiciones de influenciar determinantemente a las masas trabajadoras.[10] Esa

organización debería tener por base en común un reglamento interno y un programa

estratégico, los cuales establecerían, respectivamente, su funcionamiento orgánico, sus

bases político-ideológicas y programático-estratégicas, forjando un eje en común para la

actuación anarquista.



Podía ser miembro de la organización solamente “aquel que tuviere francamente aceptado

todo el programa con todas sus consecuencias teóricas y prácticas y que, junto a la

inteligencia, la energía, la honestidad y la discreción, tenga además una pasión

revolucionaria”.[11] Internamente, la organización política bakuniniana no posee jerarquía

entre los miembros y las decisiones son tomadas de abajo hacia arriba, en general por

mayoría (variando de consenso a mayoría simple de acuerdo a la relevancia de la cuestión),

y con todos los miembros acatando las decisiones tomadas colectivamente. Eso significa

aplicar el federalismo – defendido como forma de organización social, que debe

descentralizar el poder y crear “una organización revolucionaria de abajo hacia arriba y

de la periferia hacia el centro” – en las instancias internas de la organización

anarquista. Externamente, la ADS no debe ejercer relación de dominación y/o jerarquía

sobre la AIT, sino complementar; y lo inverso también seria verdadero. Juntas, esas dos

instancias organizativas se complementan y potencian el proyecto revolucionario de los

trabajadores, sin sumisión de ninguna de las partes.



“La alianza es el complemento necesario de la internacional…– Pero la internacional y la

Alianza tendiendo para el mismo objetivo final, persiguiendo al mismo tiempo objetivos

diferentes. Una tiene por misión reunir a las masas de los trabajadores, los millones de

trabajadores, con sus diferencias de profesión y de países, a través de las fronteras de

todos los estados, en un solo cuerpo inmenso y compacto; y la otra, la alianza, tiene por

misión dar a las masas una dirección realmente revolucionaria. Los programas de una y de

otra, sin ser de modo alguno opuesto, son diferentes por el propio grado de desarrollo

respectivo. El de la internacional, si es tomado en serio, contiene en germen, pero solo

en germen, todo el programa de la alianza. El programa de la Alianza es la explicación

ultima del (programa) de la internacional”.[12]



El dualismo organizacional bakuniniano se caracteriza por la unión de esas dos

organizaciones una política, de minorías (cuadros); otra social, de mayorías (masas) – y

su articulación horizontal y permanente potencia la fuerza de los trabajadores y

aumentaría las chances del proceso de transformación social con fines anarquistas.



Dentro del movimiento de masas, la organización política da más eficacia a los anarquistas

en la disputa de posiciones en la construcción de un proyecto revolucionario. Ella

contrapone, organizadamente en favor de su programa, fuerzas que actúan en sentido

distinto y que buscan: elevar a la condición de principio una de las diferente posiciones

político-ideológicas y/o religiosas, minimizar su carácter eminentemente clasista,

fortalecer las posiciones reformistas (que ven a las reformas como un fin) y a la perdida

de combatividad del movimiento, las jerarquías internas y/o relaciones de dominación,

direccionar la fuerza de los trabajadores para las elecciones y/o para estrategias de

transformación que involucren al estado, atraerá partidos al movimiento, estados u otros

organismos que saquen protagonismo, en este proceso, al protagonismo de las clases

oprimidas y de sus instituciones.



CONTRIBUCIONES DE MALATESTA



Diversas concepciones de Malatesta se asemejan a lo previamente expuesto[13], en especial,

un conjunto de propuestas organizativas sobre el “partido anarquista” – nombre que el

autor utilizaba para referirse a la organización especifica anarquista. “Partidos” de este

tipo tomaron cuerpo históricamente y contaron con su participación, como fueron los casa

del Partido Revolucionario Socialista Anarquista, de 1891, el Partido Anarquista de

Ancona, de 1913 y la Unión Anarquista Italiana, de 1919-1920.[14]



Malatesta conceptualizo al partido anarquista como “el conjunto de aquellos que quieren

contribuir para realizar la anarquía, y que, por consecuencia, necesitan fijar un objetivo

para alcanzar y un camino para recorrer”. Para él, “permanecer aislado haciendo o

queriendo hacer cada uno por su cuenta, sin entenderse con otros, sin prepararse, sin

agrupar las débiles fuerzas aisladas, significa condenarse a la debilidad, desperdiciar su

energía en pequeños actos ineficaces, perder rápidamente la fe en el objetivo y caer en la

completa inacción”.[15]



Para que los anarquistas pudiesen ser eficaces en su acción, deberían establecer una

estrategia común, un programa y superar la forma de los grupos de afinidad sin contacto

con las luchas sociales. El objetivo del partido es así aclarado: “queremos actuar sobre

ella (la masa) e impulsarla al camino que creemos mejor; pero como nuestro objetivo es

liberar y no dominar, queremos habituarla a la libre iniciativa y a la libre acción”.[16]

Ese camino seria, evidentemente el de la revolución social.



El partido malatestiano se fundamenta en la disciplina revolucionaria y en los criterios

de unión. “Sin entendimiento, sin coordinación de los esfuerzos de cada uno para una

acción común y simultánea, la victoria no es materialmente posible”. Entretanto, “la

disciplina no debe ser una disciplina servil, una devoción ciega a los jefes, una

obediencia a la que siempre habla para no tener que moverse que no se mueva”. Se trata de

una disciplina revolucionaria, que significa “la coherencia con las normas aceptadas, y la

fidelidad con los compromisos asumidos, (…) sentirse obligado a compartir el trabajo y los

riesgos con los compañeros de lucha”.[17] Los criterios de unión establecen que no basta,

con una plataforma de asociación, que se autodenomine como anarquista; aunque se dejasen

ver a todos los anarquistas unidos, Malatesta afirma: “no creemos en la solidez de las

organizaciones hechas a la fuerza de concesiones y restricciones, donde no hay entre los

miembros simpatía y concordancia real”. Y continúa: “Es mejor estar desunidos que mal

unidos”.[18]



La propaganda y la educación serian actividades fundamentales a ser llevadas a cabo por

los anarquistas. “Hacemos la propaganda para elevar el nivel moral de las masas e

inducirlas a conquistar por si mismas la emancipación”. Entretanto, esta propaganda

necesita ser organizada y planeada: “la propagada aislada, casual, que se hace

constantemente para calmar la propia conciencia o simplemente desahogar la pasión por

discutir, sirve poco o nada”. Para él, “semillas lanzadas al viento” tendrían una

significativa dificultad de germinar y constituir raíces. Seria así necesario “un trabajo

continuo, paciente, coordinado, adaptado a los diversos ambiente y a las diversas

circunstancias”. Los anarquistas deberían ocuparse de la educación, “educar para la

libertad”, “elevar el nivel de conciencia de su propia fuerza y de la capacidad de los

hombres que están habituados a la obediencia y a la pasividad”.[19] Entretanto, la

propaganda y la educación, solas, no son suficientes. “Nos engañaríamos al pensar que la

propaganda es suf1iciente para elevarlo (a los hombres) y para alcanzar el desarrollo

intelectual y moral necesario para la realización de nuestro ideal”.[20] En relación a la

educación, critica a los “educacionistas”



“que afirman que por razón de la propaganda y la instrucción, de la defensa del libre

pensamiento, la ciencia positiva etc., de fundar universidades populares y escuelas

modernas, se puede destruir en las masas el preconcepto religioso, y la sujeción moral al

dominio estatal, y la creencia en los sacrosantos derechos de la propiedad”.[21]



En la realidad, estas iniciativas son muy limitadas: “los educacionistas deberían, así,

ver en cuanto son impotentes sus generosos esfuerzos”. La conciencia de las masas no podrá

ser sensiblemente elevada y el ambiente no podrá ser transformado “en cuanto duren las

condiciones económicas y políticas actuales”.[22]



Así Malatesta propone la realización de un trabajo de base organizativo, a ser llevado a

cabo cotidianamente por lo anarquistas: “en tiempos normales”, dice, es necesario



“realizar el trabajo amplio y paciente de preparación y organización popular y no caer en

la ilusión de la revolución al corto plazo, realizable solo por la iniciativa de pocos,

sin participación suficiente de las masas. Además de esa preparación, en tanto es

realizada en un ambiente adverso, no hay que descuidar entre otras cosas, la propaganda,

la agitación y la organización de las masas que nunca debe ser descuidada”.[23]



Las actividades de los anarquistas organizados serian, por tanto, “propaganda del ideal;

organización de las fuerzas populares; combate continuo, pacifico o violento, de acuerdo a

las circunstancias, contra el gobierno y los propietarios para conquistar el máximo de

libertad y bienestar para todos”.[24]





BAKUNIN, MALATESTA Y LA PLATAFORMA: “ANARCOBOLCHEVISMO”?



En primer lugar, cuando Bakunin desarrollo su praxis – e, así, su teoría y práctica de la

organización política –, la cual influenciará directamente a Malatesta, Lenin estaba

naciendo y el bolchevismo demoraría años para existir. En ese caso, acusar el dualismo

organizacional bakuniniano de “leninista” implica un lapso histórico considerable.[25]



Al mismo tiempo, parece también problemático asumir que por defender el dualismo

organizacional, Bakunin, Malatesta y Lenin deben ser considerados parte de una misma

corriente o tradición político-ideológica, asemejándose en alguna medida. Como se sabe,

este dualismo fue entendido y practicado de manera muy distinta en la tradición anarquista

y en la tradición leninista, incluyendo sus variaciones trotskistas y otras. Cualquier

texto canónico del marxismo-leninismo al respecto – como, por ejemplo, Que hacer? de

Lenin[26] – deja eso evidente. Más allá del trabajo paralelo en dos niveles distintos, uno

de partido de cuadros y otro de movimiento de masas, no hay mayores similitudes.



De forma bastante sintética, se pueden marcar sus diferencias fundamentales entre la

praxis organizativa de Bakunin y Malatesta con la de Lenin: estructura interna de la

organización, relación entre organización y movimientos de masas.



En primer lugar, la organización política anarquista posee democracia interna y las

decisiones son tomadas de abajo hacia arriba. Son sus organismos de base, y los mismos

propios militantes de base, que discuten y resuelven todas las cuestiones de la

organización, visto que no hay jerarquía entre los miembros no existe la división

dirección-base. La organización política leninista, al contrario, se basa en el

“centralismo democrático”, que prevé un modelo organizativo jerárquico, con división

dirección-base, aunque exista consulta en la base para las decisiones, quien de hecho

delibera es la dirección, incluso contra las posiciones de la base. No hay, por eso,

democracia interna y las decisiones son tomadas de arriba hacia abajo.



Muchas veces se confunde la unidad de acción, defendida por un sector del anarquismo, con

el centralismo democrático. Lo que marca la diferencia entre esas dos posiciones no es la

obligatoriedad en relación a las decisiones tomadas, lo que es común en ambos casos, sino

quien toma las decisiones y como son tomadas. En las organizaciones anarquistas, todos

participan y efectivamente deliberan sobre todas las cuestiones (a veces por mayoría); en

las leninistas, aunque haya consulta a la base, quien decide e impone jerárquicamente las

decisiones son la dirección.



En segundo lugar, la organización política anarquista funciona de manera complementaria a

los movimientos de masas y no pretende imponer cualquier relación de jerarquía y/o

dominación en relación a ellas; su función es fortalecer el protagonismo de estos

movimientos, ya que las masas, en el proyecto anarquista, deben ser responsables por la

transformación social revolucionaria. Esa organización es parte de las masas y reúne un

sector ideológicamente afín buscando fortalecer su posición en las disputas políticas. La

organización leninista, se diferencia en que considera que los movimientos populares

poseen capacidad solamente para las luchas de corto plazo, reivindicativas. Y que el

partido debe dotarlas de capacidad transformadora, y el mismo, protagonizar la

transformación social revolucionaria. El partido es comprendido como un sector separado de

las masas que busca ejercer una relación de jerarquía y dominación en relación a ellas,

retirándole la independencia de clase y su propio protagonismo.



Por eso, no acordamos con la afirmación de que esas posiciones de Bakunin y de Malatesta –

rescatadas, según nuestro punto de vista y de acuerdo a como argumentaremos más adelante,

en varios de sus aspectos, por la Plataforma y por diversas organizaciones políticas

anarquistas – constituyan algún tipo de “anarcobolchevismo” o que presenten trazos

leninistas. Tanto Bakunin como Malatesta – y posteriormente, Makhno, Arshinov, Ida Mett y

otros – tuvieron como uno de sus importantes temas de reflexión la organización política

anarquista y establecieron sus marcos dentro de los principios anarquistas. El vínculo

establecido entre el dualismo organizacional anarquista y el leninismo, realizado con

alguna frecuencia en el pasado y en el presente, no posee ningún fundamento

historiográfico y ni siquiera teórico-lógico. Eso parece estar mucho más radicado en las

lentes de aquellos que lo realizaran, que en el fenómeno histórico en sí.



Cualquiera que trate el tema con un mínimo de seriedad y honestidad intelectual verificara

lo errado de la supuesta relación entre Bakunin, Malatesta y mismo la Plataforma con el

bolchevismo. En el caso de la Plataforma, sus principales aspectos se basan en la larga

tradición política anarquista y sus autores vivieron la experiencia de una revolución

social concreta, apagada por la política autoritaria de los bolcheviques, lo que torna más

absurda la caracterización de sus autores como anarcobolcheviques.[27]



LA PLATAFORMA Y EL DEBATE ENTRE LOS ANARQUISTAS



“La Plataforma Organizacional de la Unión General de los Anarquistas”, escrita por un

grupo de rusos/ucranianos exiliados en Francia, en 1926, constituye un marco en la

discusión de la organización anarquista. Según nuestra mirada, el debate sobre este

documento ha sido relativamente truncado y, por algunos motivos, incomprendido por parte

significativa de las personas interesadas en el tema.



Resultado de un proceso de autocrítica de los anarquistas en función de los desarrollos de

la Revolución Rusa y Ucraniana, la Plataforma fue publicada como una propuesta de programa

para los anarquistas. Dividida en tres grandes secciones – general, constructiva y

organizacional –, ella sostiene, entre otras nociones: la crítica a la sociedad

capitalista al estado y a la democracia representativa y la centralidad de la lucha de

clases; la necesidad de protagonismo de las masas para la revolución, por medio de una

intervención clasista y federalista; la crítica a la dictadura del proletariado como

periodo de transición; la defensa del sindicalismo de intención revolucionaria como un

medio relevante para la actuación anarquista; el establecimiento de una sociedad

pos-revolucionaria en la que la producción y la tierra hayan sido socializadas; la

creación de órganos para la defensa de la revolución; la conformación de una organización

política anarquista programáticamente pautada en la unidad teórica y táctica, en la

responsabilidad y en el federalismo.[28]



Dos motivos pueden ser señalados para que se haya dado la incomprensión de la Plataforma,

especialmente tomando en cuenta las contribuciones de Bakunin y Malatesta anteriormente

discutidas.



En relación a Bakunin, la falta de conocimiento acerca de sus textos sobre la ADS hizo que

se impida que se note las similitudes entre la concepción de organización política de

Bakunin y la Plataforma. En relación a Malatesta, la divulgación parcial y el enfoque

excesivo en parte de su intercambio de correo con Makhno acerca de la Plataforma –

específicamente la primera carta enviada por el italiano – ha impedido la comprensión más

clara de las posiciones de Malatesta.



Hay, además, un tercer motivo, relacionado a los sectores que han pautado este debate en

el mundo y, en cierta medida, establecido una versión sustentada por muchos investigadores

y militantes. Parte significativa de la discusión sobre la Plataforma viene siendo

monopolizada por la interpretación dominante del anarquismo europeo en general, y francés

en particular, mayoritariamente critico a la Plataforma.



Buscaremos, a continuación, discutir los elementos que contribuyan con nuestra posición

acerca de estas tres relevantes cuestiones.



BAKUNIN Y LOS FUNDAMENTOS DE LA PLATAFORMA



Estamos de acuerdo con investigadores como Schmidt, Van der Walt y Frank Mintz[29], que

sostienen que la Plataforma, mucho más que introducir un nuevo debate organizativo entre

los anarquistas, retoma elementos fundamentales de la estrategia bakuniniana. Schmidt y

Van der Walt afirman correctamente que “Makhno y Arshinov relacionaron explícitamente la

plataforma a la herencia Bakuninista”. Citando a C. M. Darch sobre la makhnovtchina, ellos

afirman:



“Las aspiraciones de Bakunin ‘relativas a las organizaciones, así como su actividad en la

Primera Internacional nos da todo el derecho’ de enmarcarlo como un ‘activo defensor’ de

la idea que el anarquismo ‘debe unir sus fuerzas en una organización, en agitación

permanente, conforme a lo exigido por la realidad y la estrategia de la lucha de clases’”.[30]



Elementos fundamentales encontrados en la Plataforma son ciertamente tributarios de

Bakunin. Dentro de ellos la crítica social a la dominación capitalista y estatista y la

centralidad de la lucha de clases, la necesidad de una intervención de los anarquistas

simultáneamente en dos niveles, organización anarquista y movimientos de masas (dualismo

organizacional), la necesidad de una revolución social violenta y en líneas generales el

socialismo libertario como propuesta de sociedad futura.



No obstante, en un análisis más pormenorizado, por más que posamos encontrar diferencias,

hay similitudes en las grandes líneas. El funcionamiento federalista de la organización

anarquista, sin jerarquía o dominación entre los miembros, y su relación complementaria

con los movimientos de masas, también son elementos característicos, que permiten

relacionar a Bakunin con la Plataforma. No es este el momento, pero sería posible, sin

grandes dificultades, establecer todos esos paralelos de manera más detallada y bien

fundamentada.



Así, conforme a lo que analizamos y de acuerdo a lo que mencionamos anteriormente, la

Plataforma, lejos de innovar, simplemente propone un “retorno”, adaptado a un contexto

histórico concreto, a la estrategia organizativa bakuniniana del periodo pos-1867. Debemos

recordar que este modelo tomo cuerpo, en términos teóricos y prácticos, en diversas otras

circunstancias, en las más diversas épocas y localidades, siendo la Plataforma solamente

uno de esos casos. Por este motivo, comprendemos que el calificativo “plataformista” – más

allá de tener el mérito de diferenciar, entre los anarquistas, una estrategia organizativa

particular – podría, sin dificultades, ser substituido por otros, que hiciesen referencia

a otros autores, experiencias, algunos de los cuales se dieron durante la primera gran ola

del anarquismo en el mundo.



MALATESTA, LA PLATAFORMA Y LA SÍNTESIS



Al analizar la polémica trabada en torno a la Plataforma[31], en la cual se destaca el

debate entre Makhno y Malatesta, la aproximación entre Malatesta y la Plataforma no es

evidente a diferencia de lo que ocurre con Bakunin. De acuerdo a lo que señalamos, tomando

en cuenta las más de seis décadas de anarquismo de Malatesta, hay momentos en que sus

posiciones son más próximas a la de la Plataforma y otras a la de la Síntesis Anarquista.[32]



Textos como los publicados en 1897, en L`Agitazione, en especial, “La Organización I” y

“La Organización II”[33], y compilaciones como Ideología Anarquista[34], permiten

identificar posiciones bastante parecidas a la de la Plataforma. Entre tanto, textos como

“Comunismo e Individualismo”[35], “Individualismo y Comunismo en el Anarquismo”[36], así

como las intervenciones de Malatesta en el Congreso Anarquista de Ámsterdam en 1907[37],

posibilitan encontrar posiciones más próximas a la Síntesis.



En los textos más próximos a la Síntesis, Malatesta critica el hecho de que “anarquistas

de varias tendencias, a pesar de querer básicamente una misma cosa, se encuentran en sus

vidas diarias y en su propaganda, en una feroz oposición unos con otros”. Defiende, a

partir de esa crítica, la necesidad de “llegar a algún entendimiento” y “cuando el acuerdo

no fuera posible, (…) saber cómo tolerarse unos con otros. Trabajar juntos cuando hubiese

consenso y cuando no lo hubiese permitir a otros que hagan lo que consideren mejor, sin

interferencia.”[38] Eso debería darse ya que el “anarquismo comunista e individualista son

solamente una cosa, y casi la misma cosa”; “no existen diferencias fundamentales”.[39]



En el congreso de Ámsterdam, intentando intermediar en las posiciones de los anarquistas

sindicalistas y otros con influencias individualistas, Malatesta afirma “la cooperación es

indispensable, hoy más que nunca. Sin dudas, la asociación debe permitir a los miembros

individuales completa autonomía y a la federación debe respetar esa autonomía para los

grupos”. Se por un lado se comprende que es “errado presentar a los ‘organizacionistas’, a

los federalistas como autoritarios”, por otro, “es igualmente errado imaginar que los

‘antiorganizacionistas’, los individualistas, tengan que ser deliberadamente condenados al

aislamiento”. La disputa entre individualistas y organizacionistas sería una “simple

disputa de palabras”.[40]



Esas y otras posiciones permitirían que autores como Schmidt y Van der Walt afirmasen

correctamente que Malatesta “coqueteo con la posición sintetista en algunas

ocasiones”.[41] Los autores también reconocen que a pesar de ello, hay momentos en que

defiende posiciones bastante distintas.



EL DEBATE ENTRE MAKHNO Y MALATESTA: ACLARACIONES NECESARIAS



En lo que concierne al debate entre Makhno y Malatesta sobre la Plataforma[42], las

posiciones de Malatesta también se modifican a lo largo del debate, truncado por

cuestiones de comprensión de texto y de comprensión mutua. Algunos aspectos relativos al

contexto deben ser señalados aquí: el hecho de que Malatesta haya estado en prisión

domiciliaria y bastante alejado de las discusiones anarquistas; el problema de la

traducción de la Plataforma que, realizada por Volin, uno de sus mayores opositores, fue

“ajustada” a su punto de vista por una serie de opciones terminológicas[43]; una cierta

diferencia de evaluación del anarquismo en ese momento, siendo los rusos muchos más

críticos que Malatesta y, por eso, considerando necesario un cambio más significativo en

los padrones organizativos del anarquismo. Esa posición crítica tiene relación con la

experiencia histórica del anarquismo ruso/ucraniano, en el que sus progresos y sus

derrotas contribuían a reforzar la importancia de la organización especifica anarquista y

de sus ejes fundamentales.[44] Consideramos relevante discutir más pormenorizadamente

algunas cuestiones de ese debate.



En primer lugar debemos apuntar que, para nosotros, sin dudas, tanto Malatesta como Makhno

y otros rusos que escribieron la Plataforma son anarquistas, tomando en cuenta un abordaje

histórico y global del anarquismo; ambas posiciones pueden ser más o menos identificadas

históricamente en diversos autores y episodios anarquistas. Malatesta, principalmente en

su primera carta, exagera y comete equívocos en su crítica a la Plataforma. No hay motivos

para su afirmación de que la Plataforma es “típicamente autoritaria” y que no constituye

un documento del anarquismo, sino “un gobierno, una iglesia”, afirmación que Makhno se

negó a comentar, tal era el grado de tontería. Malatesta además insinúa que la Plataforma

admite que “organizarse significa someterse a jefes, adherir a un organismo autoritario y

centralizador, que sofoca toda libre iniciativa”.[45] Para nosotros, no hay dudas que la

Plataforma es anarquista y no tiene ninguna relación con gobiernos, iglesias o cualquier

otro tipo de autoritarismo; se inserta, sin dificultad, dentro de la tradición histórica

del anarquismo y no implica, como fue acusada desde su publicación por sus detractores,

ningún desvió bolchevique.



En segundo lugar, hay similitudes incuestionables entre las posiciones de Makhno y

Malatesta, que acuerdan, por ejemplo, sobre la necesidad de que los anarquistas se

articulen en una organización político revolucionaria (“Unión General” para el primero, y

“Partido Anarquista” para el segundo”). Ambos también acuerdan, exceptuando la

problemática terminológica desarrollada[46], que los anarquistas deben concebir su

organización de manera de promover sus ideas y prácticas entre las masas (y para eso usan

términos como “influencia”, “orientación”, “sugestión” e incluso “dirección”), orientando

los rumbos de las luchas y de los movimientos de trabajadores hacia la revolución social y

al socialismo/comunismo libertario. Malatesta afirma:



“Entiendo que nosotros, anarquistas, convencidos de la validez de nuestro programa,

debemos esforzarnos para adquirir una enorme influencia y atraer al movimiento para la

realización de nuestras ideas. Pero tal influencia debe ser obtenida haciendo más y mejor

que los otros, y será útil solo si la obtenemos de esa forma”.[47]



Makhno, en el mismo sentido, defiende que “el anarquismo es una doctrina social

revolucionaria que debe inspirar a los explotados y oprimidos”[48] en las luchas por la

transformación social, y, como propone la Plataforma, debe hacer penetrar las “posiciones

anarquistas revolucionarias” en los movimiento de “trabajadores y campesinos”;

constituirse como “pionero” y “guía teórico” de las organizaciones populares de las

ciudades y campos.[49] El “Suplemento a la Plataforma” afirma que las herramientas para

influenciar a las masas deben ser: “la propaganda, la fuerza de la opinión, la

argumentación por la palabra y los escritos”.[50]



En tercer lugar, debemos apuntar que dos de las críticas de Malatesta a la Plataforma

están completamente fuera de lugar: que los rusos estarían proponiendo una organización

jerárquica y que el Comité Ejecutivo (a pesar de su nombre, que indica que ejecuta y no

delibera) debería controlar las decisiones de la organización.



No fue por nada que Makhno se sorprendió con el primer texto de Malatesta, diciendo: “mi

impresión es que usted no comprendió el proyecto de la ‘Plataforma”[51], y convengamos,

que en alguna medida es verdad.



La Plataforma es clara al respecto de las funciones del Comité Ejecutivo:



“La ejecución de las decisiones tomadas por la Unión, con las cuales son confiados; la

orientación teórica y organizacional de la actividad de las organizaciones aisladas

consistente con las posiciones teóricas y la línea general táctica de la Unión; el

monitoreo del estado general del movimiento; la manutención de las relaciones de trabajo y

organizacionales entre todas las organizaciones de la unión; y con otras organizaciones”.[52]



Se trata, según nuestro punto de vista, de un tipo de secretariado que encamina las

decisiones tomadas por la base de la organización.



La forma organizativa propuesta es federalista, construida por la base, de abajo hacia

arriba, conciliando “la independencia e iniciativa de los individuos y de la organización

que sirven a la causa común”. Sin embargo, para que las “decisiones compartidas” – o sea,

socializadas entre el conjunto de la militancia y establecidas colectivamente – puedan ser

llevadas a cabo, el federalismo exige que los militantes “asuman deberes organizacionales

fijos y exige la ejecución de las decisiones tomadas”.[53]



No hay nada en la Plataforma y en los documentos relacionados a ella que permita

relacionarla a un modelo de organización jerárquica y con dominación (interna o en

relación a las masas) ni que permita concebir al Comité Ejecutivo como un tipo de comité

central que decidiría los rumbos de la Unión General.



EL DEBATE ENTRE MAKHNO Y MALATESTA: DIVERGENCIAS REALES



En este punto, identificaremos cuestiones que, realmente, teniendo en cuenta todo el

debate, constituyen desacuerdos reales entre ambos militantes. La cuestión que, sin dudas,

ocupo la mayor parte del debate fue la cuestión de la responsabilidad colectiva. Para

Malatesta, en un primer momento, la idea de que hubiera responsabilidad mutua entre

militante y organización (“toda la unión será responsable por la actividad revolucionaria

y política de cada miembro; y cada miembro será responsable por la actividad

revolucionaria y política de la unión”)[54] constituiría una “absoluta negación de toda

independencia individual, de toda libertad, de toda libre iniciativa y de acción”.[55]

Responsabilidad, para Malatesta, significa, en este texto, autonomía e independencia de

los individuos y los grupos: “Total autonomía, total independencia y, por tanto, total

responsabilidad de los individuos y los grupos”.[56]



Makhno, en su primera respuesta, afirma que Malatesta siempre acepto la responsabilidad

individual de los militantes anarquistas: “usted mismo, querido Malatesta, admite la

responsabilidad individual del revolucionario anarquista”[57]; su rechazo de la

responsabilidad colectiva seria, para Makhno, basada en la “falta de bases” y “peligrosa

para la revolución social”.[58] Makhno relaciona, además, la responsabilidad colectiva a

la cuestión de la influencia ideológica anarquista de las masas:



“El espíritu colectivo y la responsabilidad colectiva de sus militantes permitieron al

anarquismo moderno eliminar de sus círculos la idea, históricamente falsa, de que el

anarquismo no puede ser guía – sea ideológicamente, sea en la práctica – para la masa

trabajadora en un periodo revolucionario, y por tanto no podría exigir responsabilidad

total”.[59]



Arshinov, reforzando las posiciones de Makhno y criticando a Malatesta, refuerza el

sentido de la responsabilidad colectiva de la siguiente manera:



“La actividad practica de un miembro de la organización se encuentra en plena armonía con

la actividad general y, inversamente, la actividad de toda la organización no podría estar

en contradicción con la conciencia y con la actividad de cualquiera de sus miembros, si el

acepto el programa en el que se basa la organización”.[60]



Una organización anarquista solo podría fundamentarse en tal principio, viendo que cada

miembro “no podría realizar su trabajo político y revolucionario si no en el espíritu

político de la Unión” y “su actividad no podría ser contraria a lo que fue elaborado por

todos sus miembros”.[61]



En la respuesta siguiente, Malatesta relativiza y, aun diciendo ser posible relacionar la

responsabilidad colectiva con los militares que matan soldados rebeldes, ejércitos que

diezman poblaciones en invasiones y gobiernos – otra comparación, según nuestro punto de

vista, completamente desubicada – dice:



“Apoyo la visión de que cualquiera que se asocia y coopera con otros por una causa común

debe: coordinar sus acciones con la de sus compañeros y no hacer nada que perjudique la

acción de otros y, por tanto, la causa común; respetar los acuerdo hechos – excepto cuando

pretenden dejar la asociación por diferencias de opinión, cambio de las circunstancias o

conflicto sobre los métodos escogidos hacen la cooperación imposible o impropia. Así, yo

sostengo que aquellos que no sienten ni practican tales deberes deben ser expulsados de la

asociación”.[62]



El complementa su relativización diciendo que “tal vez, hablando de responsabilidad

colectiva, ustedes se refieran precisamente al acuerdo y a la solidaridad que deben

existir entre los miembro de una asociación” y enfatizando que, si fuese es el caso,

“pronto alcanzaríamos acuerdo”.[63]



Makhno, en la respuesta siguiente, vuelve a afirmar que “la acción anarquista en gran

escala solo puede alcanzar resultados se posee una base organizativa bien definida,

inspirada y guiada por el principio de la responsabilidad colectiva de los militantes”.[64]



Malatesta llega a afirmar, algún tiempo después, que la responsabilidad es esencialmente

individual: “la responsabilidad moral (pues en nuestro caso no puede si no tratarse de

responsabilidad moral) es individual por su propia naturaleza”.[65] Y más: “Si entre

hombres que se pusieran de acuerdo para hacer alguna cosa, alguno de estos, faltando a su

compromiso, hiciera fracasa la iniciativa, todo dirían que es el, el culpable y por tanto

responsable, y no aquellos que hicieron hasta el fin todo lo que debían hacer”.[66]



En suma, se puede decir que hay algunos puntos de acuerdo y otros de divergencia en esta

polémica entre Malatesta y los redactores de Dielo Truda. Malatesta no se rinde en

referencia a que la responsabilidad es esencialmente individual, aunque comprende la

necesidad de las acciones coordinadas, acuerdo y respeto de estas acciones y de estos

acuerdos por parte de los miembros de una organización anarquista. Para Makhno y Arshinov,

la responsabilidad es individual y colectiva, vincula necesariamente militante y

organización, haciéndose responsables entre sí, y se relaciona a la función de guía del

anarquismo en el proceso revolucionario. Hay, conforme nota el propio Malatesta[67], una

incompatibilidad entre la noción de responsabilidad colectiva y la posición de completa

independencia y autonomía que el mismo defiende.



Otra divergencia se relaciona a la necesidad mayor o menor de unificación de los

anarquistas: la postura que los rusos defienden es que la organización anarquista debe

reunir a la mayoría, sino a todo el sector organizado y revolucionario de los anarquistas

– enfatizando “la gran necesidad de una organización que (reúna) a la mayoría de los

participantes del movimiento anarquista”[68] –, Malatesta afirma: “abandonemos, por tanto

la idea de reunir a todos en una única organización.” Al tiempo que la fragmentación para

los rusos constituía el problema central, este parece no ser tan esencial para Malatesta.



Hay además divergencias muy importantes en relación a la organicidad – o sea, el

funcionamiento orgánico del agrupamiento de los anarquistas –, que involucra el nivel de

compromiso y autonomía de los miembros y grupos que pertenecen a la organización en

relación a las decisiones colectivas y al método decisorio para la deliberación. Para

Makhno y los rusos, sería fundamental la actuación con una estrategia y un programa

claros, que además de los principios anarquistas, estableciese un camino común y unitario

para el conjunto de la organización: “ese papel (de los anarquistas en la revolución) solo

puede ser desempeñado con éxito cuando nuestro partido es ideológicamente homogéneo y

unificado a partir del punto de vista de las tácticas”.[69] Makhno afirma además: “nuestro

partido debe (…) definir su unidad política y su carácter organizativo”[70]; posición

similar a la que Arshinov llamo “programa teórico y práctico homogéneo”[71], el cual,

deliberado colectivamente, seria obligatorio para todos sus miembros.



Para Malatesta, todos los miembros y grupos de la organización deberían tener la más

completa autonomía: las decisiones no serían obligatorias, sino apenas recomendaciones que

podrían o no ser seguidas: “total autonomía, total independencia y, por tanto, total

responsabilidad de los individuos y los grupos”, siendo que las decisiones congresales de

esa organización “no son reglas obligatorias sino sugerencias, recomendaciones,

propuestas”. Malatesta llega incluso a elevar esa posición – según nuestro punto de vista

relacionada con una estrategia organizativa – a condición de principio del anarquismo,

cuando enfatiza que los “principios de la autonomía y de la libre iniciativa que los

anarquistas profesan”[72], lo que no nos parece verdadero desde un punto de vista histórico.



Arshinov se pregunta: “¿Cuál sería el valor de un congreso que solo habría de emitir

‘opiniones’ y que no se encargaría de realizarlas en la vida? Ninguno. En un vasto

movimiento, una responsabilidad únicamente moral y no organizacional pierde todo su

valor”.[73] Aborda, indirectamente, la cuestión de la responsabilidad colectiva

anteriormente discutida.



Cuando trata asuntos relacionados al programa de organización anarquista, Malatesta lo

relaciona más con los principios anarquistas que con una estrategia bien definida. Él

llega afirmar, a diferencia de los textos de 1897, que el partido anarquista es “el

conjunto de los que están del mismo lado, que tienen las mismas aspiraciones generales,

que de una manera u otra luchan por el mismo fin contra los adversarios y enemigo

comunes”; o sea, ese partido seria conformado cuasi automáticamente, por el simple hecho

de que existieran anarquistas, “partidarios” del anarquismo.



Makhno y los rusos defienden que, para la conformación de una estrategia coherente y de un

programa para la organización anarquista, en caso de divergencia en las posiciones, se

adopte la votación por mayoría, siendo el conjunto de la organización vinculado

completamente por las deliberaciones y obligado a cumplirlas – si decide permanecer en la

organización ya que hay derecho a dividirse.



Malatesta critica las decisiones por mayoría y propone que las divergencias sean ajustadas

voluntariamente, por medio de un cierto tipo de consenso-disenso, que dependería del buen

sentido de la militancia en contribuir con la dinámica de las actividades organizativas

“adaptación (que) debe ser recíproca, voluntaria y derivar de la conciencia de la

necesidad de no paralizar la vida social por mera testarudez”. Se trata, para él, de

trabajar con un programa amplio, en torno a los principios anarquistas, que permita a cada

miembro y grupo de la organización llevar adelante cualquier acción que en la práctica

juzguen que este contribuyendo para ese programa.



MALATESTA, MÁS PRÓXIMO A LA SÍNTESIS O LA PLATAFORMA?



Como las obras completas de Malatesta no están todavía publicadas, ni siquiera en

italiano, tendremos que esperar hasta que eso pase para profundizar en las discusiones

sobre las posiciones de Malatesta: cuales fueron mayoritarias, cuales fueron minoritarias,

si esas posiciones están relacionadas a periodos determinados de su vida, etc. Lo que se

puede concluir, por ahora, es que, de acuerdo a lo que afirmamos, hay posiciones variadas

que permiten diferentes interpretaciones; específicamente en referencia al debate de

Plataforma-Síntesis, se puede, sin grandes dificultades, aproximar sus posiciones de uno u

otro campo, depende de los textos y extractos tomados en consideración.



DEBATE, IMPACTO HISTÓRICO DE LA PLATAFORMA Y EL DOMINIO DE LA INTERPRETACIÓN SINTETISTA



La desconfianza de gran parte de los anarquistas en relación a los elementos que

culminaran en la formalización de la Plataforma comenzó en 1923, poco después de la

publicación del libro La Historia del Movimiento Makhnovista, de Arshinov.[74] Ella fue

difundida en poco tiempo por medio de las redes políticas que los anarquistas formaban.



Marc Mrachny, ex miembro de la organización Nabat que paso algunos días con los

makhnovistas, publicó una serie de críticas a ellos, en junio de 1923, en el periódico Vía

Obrera, organización de los anarco-sindicalistas rusos editado en Berlin. El escribió que

el papel de Makhno fue supervalorado por algunos anarquistas en detrimento de la clase

trabajadora y que la makhnovitchina constituyo una especie de “anarquismo militar”. En el

mismo número de la revista, Mrachny escribió una reseña del libro de Arshinov, que había

causado cierto malestar en función de una crítica realizada a ciertos sectores

“intelectuales” del movimiento anarquista.[75] El último capítulo de este libro de

Arshinov, titulado “La Makhnovitchina y el Anarquismo”, posee varios elementos que

posteriormente serian profundizados por los miembros de Dielo Truda y expuestos en la

Plataforma. Posiblemente, esta es la primera contribución que diera origen a la Plataforma

algunos años después.[76]



En marzo de 1924, fue la primera vez que el anarquista V. Judoley comparara

peyorativamente a los anarquistas rusos y a los socialistas de izquierda, que actúan por

medio de una organización política jerarquizada. En otro artículo crítico, escrito por E.

Z. Dolinin (Moravsky), los soviets libres de Ucrania eran considerados una forma de

Estado, que “debería estar muy bien para ‘los más honestos marxistas bolcheviques que para

los anarquistas’”. La crítica realizada por Arshinov, de que parte considerable de los

anarquistas no participo de la insurrección de Ucrania, Moravsky respondió que el

“anarquismo no puede apoyarse en bayonetas sino en el producto espiritual de la

humanidad”.[77]



Como se puede percibir, las críticas a la makhnovitchina, fenómeno surgido de la lucha

popular ucraniana y de los anarquistas de esa región, fueron generalmente mal

interpretadas y reflejan un desconocimiento no solo por el episodio histórico en cuestión,

sino mismo del propio anarquismo. Estas críticas se equivocaban en tratar de desvincular a

los makhnovistas de la tradición anarquista, en función de la utilización de la violencia

revolucionaria, ya que esta fue utilizada por prácticamente todos los anarquistas que se

involucraran en episodios revolucionarios en la historia. Esa violencia se constituye, al

mismo tiempo, como resistencia a los ataques de sus múltiples enemigos y como herramienta

para impulsar su programa revolucionario anarquista. Esas y otras críticas al movimiento

makhnovista fueron respondidas por Arshinov y Makhno en largos artículos. Ellas fueron

responsables por generar desagradables polémicas al interior del anarquismo internacional,

especialmente europeo.



Las críticas a los sectores intelectuales anarquistas no fueron exclusivas de Arshinov.

Anatol Gorelik – anarquista ruso que se exilió en Argentina en 1922 y que contribuyo desde

Buenos Aires con Dielo Truda – publicó en junio del mismo año Los Anarquistas en la

Revolución Rusa. Más allá de un pantallazo general sobre los eventos de Rusia, el criticó

a los intelectuales anarquistas que se aislaron del movimiento de los trabajadores.[78]



Con la publicación de la Plataforma en 1926, el debate que se venía dando en relación al

proceso revolucionario ruso y ucraniano y las contribuciones escritas de sus miembros pudo

ser profundizado; más allá de eso, sus defensores tuvieron mejores condiciones para buscar

la concreción de su propio proyecto organizativo.



Un profundo debate, posiblemente el mayor en la historia acerca de la organización

anarquista, duro hasta los inicios de los años 1930. Contó con la participación no

solamente de Makhno y Malatesta, más también de Arshinov, Volin, Luigi Fabbri, Camilo

Berneri, Sébastian Faure, Maria Isidin, G.P. Maximoff entre otros. Al paso de que los

miembros de Dielo Truda explicaban y profundizaban las líneas de la Plataforma, los otros

anarquistas, en general, la criticaban. Como en el debate entre Makhno y Malatesta,

algunas de estas críticas demostraban divergencias reales y otras se fundamentaban en mal

entendidos y los mismo que en disparates groseros.[79]



Dentro de estos absurdos, se encontraban las posiciones de Volin y otros sintetistas que,

en 1927, concluían que la Plataforma constituía un “revisionismo en dirección al

bolchevismo escondido por los autores”.[80] Posición esta que, a pesar de no tener

fundamento, fue adoptada por varios anarquistas y estudiosos del anarquismo.



En la tentativa de concretizar su proyecto organizativo, en 1927, los anarquistas de Dielo

Truda lanzaron un llamado para la constitución de una federación internacional a partir de

las bases de la Plataforma. Para ello, realizaron, el 5 de febrero de 1927, una reunión

preliminar en Paris, con el objetivo de articular una conferencia internacional ese mismo

año. Participaron de esta reunión militantes de Bulgaria, China, España, Francia, Italia,

Polonia y Rusia. Una comisión provisoria fue formada por el anarquista Chen (chino),

Makhno (ucraniano) y Ranko (polonés).



Circulares fueron enviadas a diversos grupos anarquistas. La conferencia internacional

ocurrió efectivamente el 20 de abril de 1927, también en Paris. Al final del encuentro,

los militantes llegaron a algunos acuerdos: reconocer a la lucha de clases como el aspecto

más importante de la idea anarquista, al anarco-comunismo como base del movimiento y al

sindicalismo como el principal método de lucha; reconocer la necesidad de una organización

general de los anarquistas basada en unidad táctica, ideológica y en la responsabilidad

colectiva y, además de eso, la necesidad de un programa positivo para la revolución social.



Entre tanto, la conferencia sufrió un gran revés: la policía invadió y arresto a todos los

presentes. Makhno no fue deportado debido a una campaña hecha por los anarquistas

franceses. Mismo con las propuestas establecidas, muchos grupos, inclusive los

participantes de esta conferencia, no intentaron o no consiguieron llevar a cabo las

resoluciones del encuentro.[81]



A pesar de eso, hubo algunos resultados prácticos de esas iniciativas. En Francia, los

plataformistas fueron responsables por la transformación, en 1927, de la Unión Anarquista

Comunista en Unión Anarquista Comunista Revolucionaria, cuyas posiciones eran mayoritarias

en la organización, que duro tres años; ellos también crearon la Federación Comunista

Libertaria, cuya existencia se dio entre 1934 y 1936.[82]



En Italia, los plataformistas crearon la Unión Anarquista Comunista de existencia breve.

Además de estas, la experiencia más relevante del periodo fue llevada a cabo en Bulgaria,

cuando la Federación de los Anarquistas de Bulgaria (FAKB), fundada en 1919, adopto la

Plataforma un poco después de su publicación, la cual sirvió para subsidiar su práctica

política. La experiencia del plataformismo búlgaro se destacó entre los grandes episodios

del anarquismo durante las décadas de 1920 y 1940 y involucro una expresión de masas

considerable, abarcando sindicalismo urbano y rural, cooperativas, guerrilla y

movilización de juventud.[83] La Plataforma de la Federación de los Anarco-Comunistas de

Bulgaria, publicada en 1945, posee influencia directa de la Plataforma y aborda

“cuestiones cruciales en términos de táctica y organización, reflejando la forma de

organización en partido político” y subsidio un movimiento que “tenía claridad

significativa para defenderse de los bolcheviques”, pero fue diezmado por el stalinismo y

por el fascismo.[84]



Ese debate resurgió con fuerza entre los anarquistas después de la Segunda Guerra mundial,

más significativamente en Francia e Italia. La Plataforma influenció tanto a la Federación

Comunista Libertaria (FCL) francesa, como a los Gruppi Anarchici di Azione Proletaria

(GAAP) italianos, ambos de los años 50 y que coordinaban en una internacional comunista

libertaria de inspiración plataformista.[85]



El caso de la Federación Anarquista Francesa/Francófona (FAF) fue el más emblemático, en

lo que se refiere a las consecuencias de ese debate organizativo. Fundada en 1945, la FAF

tomaba como base organizativa la Síntesis de Sébastian Faure y poseía diferentes

tendencias en su seno: individualistas, humanistas, sindicalistas, comunistas libertarios

entre otros.[86] A partir de 1950, una tendencia encabezada por George Fontenis e

influenciada por la Plataforma paso a reunirse sin conocimiento de los demás y fundo la

Organización Pensamiento y Batalla (OPB), una organización secreta cuyo objetivo era dar a

la FAF una dirección revolucionaria, alejando aquellos contrarios a la lucha de clases y

al anarquismo social.[87]



En los tres años posteriores a su fundación, la OPB creció en influencia y, en el congreso

de Paris, en 1953, ya sin muchos de sus miembros, la FAF se convirtió, por influencia de

los plataformistas, en Federación Comunista Libertaria (FCL) y adopto el “Manifiesto

Comunista Libertario” de Fontenis, también inspirado en la Plataforma, como documento

programático.[88] Su existencia fue relativamente breve y, entre 1956 y 1957, la FCL cerró

sus actividades, principalmente en función de la Guerra de Independencia de Argelia de

1954, en la cual sus militantes tomaron parte, de la represión, del ascenso del Partido

Comunista Francés y de sus propios equívocos.[89]



Entre tanto, tal proceso no dio sin inmensos traumas, especialmente en función de la

exclusión de miembros de FAF, que involucro a todos sus fundadores, y del modo en cómo se

constituyó OPB y como hay hecho valer sus ideas. Ya a fines de 1953, la FAF se

reconstituye retomando posiciones sintetistas y la disputa con la FCL permanece hasta su

fin.[90] Además de la incorporación de elementos teóricos del marxismo, tales como el

materialismo dialectico[91], lo que ya era controvertido, la FCL se involucró en episodios

más complicados. El primero, la decisión, en 1955, de presentar candidatos para la campaña

electoral de 1956, hecho que, mismo siendo posteriormente objeto de autocrítica de sus

miembros, se ganó en la época críticas tanto parte de los sintetistas como de los sectores

plataformistas importantes, como aquellos que conformaron después los Grupos Anarquistas

de Acción Revolucionaria (GAAR) y el periódico Rojo y Negro. El segundo, la proximidad con

Andrè Marty, que se candidateo en las elecciones de 1956 junto con Fontenis y otros de la

FCL. Marty era un ex miembro del Partido Comunista Frances y, durante la Revolución

Española, había sido responsable por las Brigadas Internacionales y ordenado la matanza de

decenas de anarquistas.[92]



En Italia, la constitución de los Gruppi Anarchici di Azione Proletaria (GAAP) fue llevada

a cabo por un sector plataformista de la Federación Anarquista Italiana. Expulsado en

1950, este sector – que criticaba el reformismo y el idealismo de la organización de

origen y propugnaba la creación de un partido anarquista inspirado en la Plataforma –

continuo su actuación como GAAP hasta 1956, cuando se fusionó con otros grupos marxistas

para conformar la Acción Comunista, sector de extrema-izquierda del Partido Comunista

Italiano que contribuyo, en seguida, con la conformación del Movimento della Sinistra

Comunista (Movimiento de la Izquierda Comunista).[93]



A pesar de estas cuestiones, tanto el plataformismo francés como el italiano tuvieron

desarrollos ulteriores, influenciando organizaciones que existen hasta el presente y que

se inscriben en su amplia mayoría, dentro del campo anarquista.



No es difícil prever las consecuencias de los análisis del plataformismo francés e

italiano de ese periodo y su generalización para todos los sectores del anarquismo

inspirados en el dualismo organizacional en general y de la plataforma en particular. A

pesar de las virtudes de los proyectos en cuestión – no hay dudas que hay contribuciones

relevantes en el campo teórico y práctico por parte de los plataformistas franceses y de

los italianos de los años 1950 –, nos parece claro que parte significativa de ellos, en

especial los casos de la FCL y de los GAAP, implico graves problemas. El modo de

constitución y de actuación de la OPB, la posición en favor de las elecciones de la FCL y

su aproximación con un comunista autoritario de la talla de Marty y la fusión de GAAP con

los marxistas son ejemplos que, mismo constituyendo parte de un contexto especifico,

rompieron con los principios y la estrategia anarquista enunciada en la Plataforma.



Y, sin dudas, armaron a los adversarios de la Plataforma de poderosos argumentos. Si la

polémica de la Plataforma fue complicada en su época, teniendo en cuenta los problemas

anteriormente presentados, y si, desde su publicación, fue acusada por sus detractores de

ser un desvío bolchevique, los casos francés e italiano reforzaron esas críticas.



Absteniéndose de un análisis menos ideologizado de la Plataforma, de una comparación entre

sus elementos fundamentales y los clásicos anarquistas y haciendo caso omiso al caso del

plataformismo búlgaro[94], los sintetistas terminaron generalizando estos ejemplos,

especialmente el llamado “caso Fontenis” [L’affaire Fontenis], en Francia, y colocándolos

como los típicos modus operandi plataformistas.



Se constituye, así, el argumento que paso a equiparar, en gran parte de los casos, el

dualismo organizacional bakuniniano[95] y plataformista, a un tipo de desvío marxista y/o

bolchevique del anarquismo, a un tipo de anarcobolchevismo. El dominio interpretativo de

la plataforma por parte de los sintetistas franceses y la difusión de ese argumento, por

vía oral y escrita, explican como tales posiciones se consolidaron acríticamente por el

mundo entre los investigadores y militantes.



CONCLUYENDO



Mismo que el dualismo organizacional no haya sido defendido por la mayoría de los

anarquistas organizacionistas, el posee representantes de incuestionable importancia y

envergadura entre los anarquistas: Bakunin, Malatesta y los redactores de Dielo Truda,

dentro de los cuales se encontraban Makhno y Arshinov.



Bakunin llevo a cabo una praxis a partir de fines del año 1860 que, tomada en cuenta desde

sus aspectos teóricos y prácticos, abarca a la Alianza de la Democracia Socialista y la

Asociación de Internacional de los Trabajadores, y permite extraer importantes

contribuciones para el debate en torno de la organización política anarquista. Son, según

nuestro punto de vista, estas posiciones que constituyen los fundamentos básicos de la

Plataforma de Dielo Truda. Malatesta también tuvo posiciones que se aproximaron a la

Plataforma, aunque, conforme establecimos, eso no ocurra en todos sus escritos sobre el

tema. Lo que no solamente eran divergencias en relación a algunas cuestiones de la

Plataforma, además, en distintos momentos, llega a aproximarse a la Síntesis.



Teniendo en cuenta el papel de Bakunin y de Malatesta en el anarquismo y mismo de figuras

como Makhno y Arshinov, parece imposible querer equiparar sus posiciones a algún tipo de

desvío leninista/bolchevique y a un supuesto “anarcobolchevismo”. Por una cuestión lógica,

afirmar que la Plataforma posee posiciones autoritarias significa imputar esa misma

responsabilidad a Bakunin. Y, sin duda alguna, nos parece bastante evidente que ambos son

anarquistas y que sus posiciones acerca de la organización política anarquista son

plenamente conciliables con sus otras posiciones.



Al analizar el debate entre Malatesta y Makhno/Arshinov podemos concluir lo siguiente.

Como afirmamos, no hay duda que las posiciones en cuestión son anarquistas, que ellas

están de acuerdo sobre la necesidad de organizar a los anarquistas en dos niveles – como

trabajadores en los movimientos populares de masas y como anarquistas en las

organizaciones políticas revolucionarias – y sobre el deber de los anarquistas de

influenciar al máximo posible a los trabajadores en general. Al mismo tiempo, consideramos

fuera de lugar las críticas de Malatesta de que la Plataforma estaría proponiendo un

modelo jerárquico de organización y de que el comité ejecutivo propuesto por ellos tendría

como función controlar las decisiones de la organización.



De cualquier forma, es posible identificar al menos tres divergencias reales entre

Malatesta y Makhno/Arshinov, que involucran las siguientes cuestiones: responsabilidad

individual y colectiva, problema de la fragmentación y necesidad de unión de los

anarquistas, nivel de autonomía e independencia de los individuos y grupos en la

organización anarquista. Si para Malatesta la responsabilidad es esencialmente individual,

para Makhno y Arshinov ella es individual y colectiva, vinculando al mismo tiempo al

militante y a la organización. Si para Malatesta la fragmentación de los anarquistas no es

un problema de primer orden, para Makhno y Arshinov esta fragmentación debe ser superada a

como dé lugar, permitiendo la unión del mayor número de anarquistas posible, siempre que

estén de acuerdo con el programa y la estrategia de la organización. Si para Malatesta los

individuos deben tener la más amplia autonomía e independencia en los grupos y estos en

las federaciones, para Makhno y Arshinov la unidad de acción es fundamental, incluso si

esta es lograda si fuese necesario, por medio de la votación de la mayoría.



Finalmente, debemos decir que, para nosotros, hay un nexo entre determinadas posiciones de

Bakunin, de Malatesta y de la Plataforma, que permiten conformar una potente teoría de la

organización política anarquista y que sirvió de inspiración para experiencias políticas

importantes. En el caso específico de la Plataforma, ella inspiro un conjunto considerable

de prácticas políticas anarquistas y, conforme lo apuntado, las experiencias francesas e

italianas de los años 1950, a pesar de sus virtudes, ofrecieron elementos para el

argumentos para el “desvío bolchevique” que venía siendo sostenido desde que la Plataforma

fue publicada. Considerando el análisis ideologizado del debate y los casos en cuestión, y

sumado al dominio francés en la discusión del tema, tenemos la explicación de porqué la

Plataforma ha sido considerado como un elemento bolchevizante del anarquismo, o incluso

algo ajeno a la tradición anarquista. Lo que intentamos mostrar es que esto no posee

ningún fundamento.



En Brasil, aunque existan noticias sobre el recibimiento de Dielo Truda por los

anarquistas rusos que estaban en Rio Grande do Sul[96], la Plataforma parece no haber sido

discutida en aquel momento ni en las décadas posteriores. Incluso habiendo variadas

posiciones anarquistas a lo largo del siglo XX que tienen similitud con las nociones

esbozadas en la Plataforma[97], fue solamente entre fines de los años 1990 e inicio del

2000 que el texto fue leído, traducido y discutido por la militancia brasilera[98]. Quien

encabezo el debate fueron aquellos que estaban involucrados en el especifismo anarquista,

influenciado por la Federación Anarquista Uruguaya que, sin conocer la Plataforma en su

constitución, llego, por medio de las posiciones de Bakunin y Malatesta, a concepciones

bastante similares.



Sin duda alguna, la reflexión sobre la Plataforma no debe ser tomada como una guía

inflexible para la estructuración de una organización política. Pero el rechazo sobre el

falso argumento de que esta configuraría un “desvío autoritario” en el anarquismo o que

sus contribuciones estarían apenas circunscriptas a un contexto especifico e ignorar todos

los debates políticos organizativos anteriores y posteriores a este documento, que

conectan la discusión organizativa anarquista a un largo hilo conductor. Conjuntamente con

otras contribuciones – como los casos específicos de Bakunin y Malatesta, junto con otras

elaboraciones diversas, tanto teóricas como prácticas – entendemos que es posible avanzar

en el debate acerca de la organización política anarquista. Continuar trabajando en el

sentido de profundizar ese debate nos parece una necesidad urgente.



NOTAS



1. CORRÊA, Felipe; SILVA, Rafael V. “Introduction à l’Édition Francophone”. In: FARJ.

Anarchisme Social et Organization. Lyon: Brasero Social, 2013.



2. Hay dos traducciones de la Plataforma en portugués en el Nestor Makhno Archive

[http://www.nestormakhno.info/portuguese/index.htm]. Una de ellas fue publicada en:

MAKHNO, Nestor. Anarquia e Organização. São Paulo: Luta Libertária, 2001. Una traducción

definitiva en portugués se está realizando y será publicada en breve.



3. SCHMIDT, Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame: the revolutionary class politics

of anarchism and syndicalism. Oakland: AK Press, 2009.



4. LEVAL, Gaston. Bakunin, Fundador do Sindicalismo Revolucionário. São Paulo:

Imaginário/Faísca, 2007.



5. Cf., por ejemplo: BERTHIER, René. “Bakounine: une théorie de l’organisation”. In: Monde

Nouveau, 2012. Idem. “Postface”. In: ANTONIOLI, Maurizio. Bakounine: entre syndicalisme

révolutionnaire et anarchisme.



6. En las últimas décadas, el cerramiento de los anarquistas franceses con parte de la

obra de Bakunin es notable, especialmente lo referido a la cuestión de la organización

política anarquista. Prácticamente ninguno de los numerosos programas de la Alianza de la

Democracia Socialista fue incluido en los libros publicados de este anarquista. Tal vez

eso pueda ser explicado por la hipótesis de René Berthier, expuesta en una charla en 2014

en Brasil. Para el, durante mucho tiempo, los franceses vincularon a Bakunin con el

marxismo, bajo la idea de un supuesto “marxismo libertario” defendido por Daniel Guérin.

Se podría justificar así, según él, el hecho de que una revista como Itineraire, que

dedico sus números a los “grandes anarquistas” de la historia, no tiene un número sobre

Bakunin. Es el propio Berthier quien, en cierta medida, y junto con algunos otros

investigadores y militantes, viene retomando la discusión sobre la obra bakuniniana.



7. La mayor realización histórica concreta de militantes que estuvieron involucrados como

la ADS fue la creación de la AIT en países donde no existía y el establecimiento de nuevas

secciones de la Internacional en donde ella ya estaba en funcionamiento; tales fueron el

caso de España, Italia, Portugal y de Suiza, además de esos casos en América Latina, se

hizo a través de estímulos por correspondencia. Cf. CORRÊA, Felipe. Surgimento e Breve

Perspectiva Histórica do Anarquismo (1868-2012). São Paulo: Biblioteca Virtual Faísca, 2013.



8. BAKUNIN, Mikhail. “Carta a Morago de 21 de maio de 1872”. In: CD-ROM Bakounine: Ouvres

Completes, IIHS de Amsterdã, 2000.



9. Idem. “Carta a Cerretti de 13-27 de março de 1872”. In: CD-BOC.



10. Idem. “Status Secrets de l’Alliance: programme et objet de l’organization

révolutionnaire des frères internationaux”. In: CD-BOC. Idem. “Carta a Cerretti de 13-27

de março de 1872”. In: CD-BOC. Idem. “Carta a Morago de 21 de maio de 1872”. In: CD-BOC.



11. Idem. “Status Secrets de l’Alliance: organization de l’Alliance des frères

internationaux”. In: CD-BOC. Idem. “Status Secrets de l’Alliance: programme et objet de

l’organization révolutionnaire des frères internationaux”. In: CD-BOC.



12. Idem. “Carta a Morago de 21 de maio de 1872”. In: CD-BOC.



13. Se debe resaltar que, durante su larga trayectoria anarquista, que abarca más de 60

años, Malatesta defendió diferentes posiciones acerca de la organización política

anarquista. Si en algunos casos ellas se aproximan a las concepciones de Bakunin y,

conforme argumentaremos, a la Plataforma, en otras poseen más relación con la Síntesis.



14. Es preciso resaltar que el término “partido”, utilizado por Malatesta en este periodo,

debe ser ubicado en su contexto historio. El mismo pasara a ser gradualmente abandonado

por los anarquistas, principalmente después de la Revolución Rusa, cuando se lo vincula

más directamente al bolchevismo y a otras iniciativas que pretenden conquistar el estado,

sea por medio de la revolución o por las elecciones.



15. MALATESTA, Errico. “A Organização II”. In: Escritos Revolucionários. São Paulo:

Imaginário, 2000, pp. 55-56.



16. Idem. “Enfim” O que é a ‘Ditadura do Proletariado”. In: Anarquistas, Socialistas e

Comunistas. São Paulo: Cortez, 1989, p. 87.



17. Idem. “Ação e Disciplina”. In: Anarquistas, Socialistas e Comunistas, p. 24.



18. Idem. “A Organização II”. In: Escritos Revolucionários, p. 62.



19. Idem. “La Propaganda Anarquista”. In: RICHARDS, Vernon (org.). Malatesta: pensamiento

y acción revolucionarios. Buenos Aires: Tupac, 2007, pp. 170-172.



20. “Programa Anarquista”. In: Escritos Revolucionários, p. 14.



21. Idem. Ideología Anarquista. Montevidéu: Recortes, 2008, p. 193.



22. Ibidem.



23. Ibidem, p. 31.



24. Idem. “Programa Anarquista”. In: Escritos Revolucionários, p. 26.



25. A pesar de que la forma leninista de partido se da alrededor de 1902, con la obra Que

Hacer? de Lenin, ese modelo será internacionalmente divulgado después de la Revolución

Rusa de 1917.



26. LÊNIN, V. I. O Que Fazer? São Paulo: Hucitec, 1988.



27. Cualquier investigador serio se horrorizaría al oír esa caracterización de los

miembros de Dielo Truda. En la charla mencionada de 2014, por ejemplo, el investigador

Renè Berthier (que, además es miembro de una organización sintetista) fue enfático cuando

escucho esa caracterización por otro sintetista afirmando: “eso no existe”.



28. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”. In: MAKHNO,

Nestor. Anarquia e Organização. São Paulo: Luta Libertária, 2001.



29. SCHMIDT, Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame. MINTZ, Frank. “Contexto de la

Plataforma”. In: Anarkismo.net, 2007.



30. SCHMIDT Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame, p. 256.



31. Gran parte de los textos del debate están en Nestor Makhno Archive

[http://www.nestormakhno.info]
. Dentro de los anarquistas que contribuyeron a ese amplio

debate se encuentran: Malatesta, Makhno y los propios autores de la Plataforma – Piotr

Arshinov, Ida Mett, Jean Walecki, Benjamin Goldberg (Ranko) –, además de G. P. Maximoff,

Volin, Senya Fleshin, Camilo Berneri, Luigi Fabbri, Sébastién Faure, Maria Isidin y otros.



32. Hay dos textos históricos homónimos que, mismo teniendo diferencias bien

significativas, fundamentan teóricamente la “síntesis anarquista”. FAURE, Sébastien. “A

Síntese Anarquista”. In: Anarkismo.net, 2009. VOLIN. “A Síntese Anarquista”. In: RAYNAUD,

Jean-Marc. Apelo à Unidade do Movimento Libertário. São Paulo: Imaginário, 2003.



33. MALATESTA, Errico. “A Organização I”. In: Escritos Revolucionários. Idem. “A

Organização II”. In: Escritos Revolucionários.



34. Idem. Ideología Anarquista.



35. Idem. “Communism and Individualism”. In: The Anarchist Revolution: polemical articles

1924-1931. Londres: Freedom Press, 1995.



36. Idem. “Individualism and Communism in Anarchism”. In: The Anarchist Revolution.



37. ANTONIOLI, Maurizio (org.). The International Anarchist Congress: Amsterdam (1907).

Edmonton: Black Cat, 2009.



38. MALATESTA, Errico. “Individualism and Communism in Anarchism”. In: The Anarchist

Revolution. pp. 14; 18.



39. Ibidem, pp. 19; 21.



40. Idem. “Intervention, 6th Session”. In: ANTONIOLI, Maurizio (org.). The International

Anarchist Congress, p. 96.



41. SCHMIDT Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame, p. 250.



42. El conjunto de esa correspondencia es el siguiente: MALATESTA, Errico. “Um Projeto de

Organização Anarquista” ou “Anarquia e Organização”; “Resposta de Malatesta a Nestor

Makhno”, que pueden ser encontrados en Nestor Maknho Archive

[http://www.nestormakhno.info/portuguese/mala_reply_pt.htm] y en MALATESTA, Errico.

Autoritarismo e Anarquismo. São Paulo: Imaginário, 2004. MAKHNO, Nestor. “Resposta a ‘Um

Projeto de Organização Anarquista’”

[http://www.nestormakhno.info/portuguese/mala_reply_pt.h...akhno]; “Uma Segunda Carta a

Malatesta” [http://www.anarkismo.net/article/25241]. O artigo “A Propósito da

Responsabilidade Coletiva”

[http://www.nestormakhno.info/portuguese/mala_reply_pt.h...esta3] tambien puede ser útil.



43. Alexandre Skirda, traductor ruso, fue responsable por la publicación de la nueva

traducción de la Plataforma al francés, además de ser parte del debate que alrededor de la

misma; sobre la cuestión de la traducción original de la Plataforma, el afirma:

“Recordemos que la primera traducción realizada por Volin fue desafiada por ser ‘ruin y

pesada’, el traductor no ‘tuvo cuidado de adaptar la terminología, y las frases al

espíritu del movimiento francés’.(Le Libertarire 106, 15/04/1927). Intentamos buscar a que

podían aplicarse esas censuras y encontramos de hecho, varios términos conscientemente

deformados: napravlenie, que significa tanto ‘dirección ‘como ‘orientación’ fue

sistemáticamente empleado en el primer sentido; ídem para el termino rukovodsvto,

significando ‘conducta’, y el verbo que se originó, ‘guiar, conducir, dirigir,

administrar’, fue también sistemáticamente traducido como ‘dirigir’. El caso más flagrante

en la última frase de la Plataforma, zatrelchtchik, significando instigador, fue traducido

por ‘vanguardia’. Fue así que por leves pinceladas el sentido profundo del texto puede ser

modificado.” SKIRDA, Alexandre. Autonomie Individuelle et Force Collective: les

anarchistes et l’organization de Proudhon à nos jours. Paris: A.S., 1987, pp. 245-246.



44. Podemos mencionar el caso de la Confederación Nabat, que reunio a diversas

organizaciones anarquistas. A pesar de las divergencias de análisis entre los

historiadores y los propios anarquistas sobre la concepción organizativa y de anarquismo

de Nabat, que no nos permite ademas saber de manera cierta si ella se aproximaba mas a la

concepción de síntesis o de la Plataforma, podemos afirmar que ella, conjuntamente con la

experiencia de la revolución rusa y ucraniana, contribuyo en líneas generales a la

Plataforma. Cf. ARSHINOV, Piotr. Historia del Movimiento Makhnovista. Buenos Aires: Tupac,

2008.



45. MALATESTA, Errico. “Um Projeto de Organização Anarquista”.



46. La discusión entre Malatesta y Makhno también fue bastante complicada por problemas

terminológicos; las cuestiones de traducción anteriormente apuntadas contribuirían con eso.



47. MALATESTA, Errico. “Resposta de Malatesta a Nestor Makhno”.



48. MAKHNO, Nestor. “Uma Segunda Carta a Malatesta”.



49. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”.



50. Idem. “Suplemento a la Plataforma Organizativa (Preguntas y Respuestas), Nestor Makhno

Archive.



51. MAKHNO, Nestor. “Resposta a ‘Um Projeto de Organização Anarquista’”.



52. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”.



53. Ibidem.



54. Ibidem.



55. MALATESTA, Errico. “Um Projeto de Organização Anarquista”.



56. Ibidem.



57. MAKHNO, Nestor. “Resposta a ‘Um Projeto de Organização Anarquista’”.



58. Ibidem.



59. Ibidem.



60. ARSHINOV, Piotr. “O Velho e o Novo no Anarquismo”. Nestor Makhno Archive.



61. Ibidem.



62. MALATESTA, Errico. “Resposta de Malatesta a Nestor Makhno”.



63. Ibidem.



64. MAKHNO, Nestor. “Uma Segunda Carta a Malatesta”.



65. MALATESTA, Errico. “A Propósito da Responsabilidade Coletiva”.



66. Ibidem.



67. MALATESTA, Errico. “Resposta de Malatesta a Nestor Makhno”.



68. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”.



69. MAKHNO, Nestor. “Uma Segunda Carta a Malatesta”.



70. Ibidem.



71. ARSHINOV, Piotr. “O Velho e o Novo no Anarquismo”.



72. MALATESTA, Errico. “Resposta de Malatesta a Nestor Makhno”.



73. ARSHINOV, Piotr. “O Velho e o Novo no Anarquismo”.



74. ARSHINOV, Piotr. Historia del Movimiento Makhnovista. Buenos Aires: Tupac, 2008.



75. “Polémicas en Torno del Libro de Archinov: Historia del Movimiento Makhnovista”. In:

ARSHINOV, Piotr. Historia del Movimiento Makhnovista. Buenos Aires: Tupac, 2008, p. 232.



76. ARSHINOV, Piotr. “A Makhnovitchina e o Anarquismo”. In: Anarkismo.net, 2015.



77. “Polémicas en Torno del Libro de Archinov”, pp. 233-234.



78. Cf. este y otros escritos del autor en MINTZ, Frank (org.). Anatol Gorelik: el

anarquismo en la Revolución Rusa. Buenos Aires: Anarres, 2007.



79. Estamos trabajando en una compilación completa de las intervenciones en este debate,

que deberá ser publicada en algún tiempo en el sitio del Instituto de Teoría e Historia

Anarquista. (ITHA).



80. VOLIN et alli. “Reply to the Platform (Synthesist)”. Nestor Makhno Archive.



81. HEAT, Nick. “Introdução Histórica”. In: DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos

Comunistas Libertários”, Nestor Makhno Archive.



82. BERRY, David. A History of the French Anarchist Movement (1917-1945). Oakland: AK

Press, 2009, pp. 174-176.



83. SCHMIDT Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame, p. 258.



84. SCHMIDT, Michael. Anarquismo Búlgaro em Armas: A Linha de Massas Anarco-Comunista.

Parte I. São Paulo, Faísca, 2009, p. 40. La Plataforma de los búlgaros aparece como anexo

de este libro.



85. HEAT, Nick. “Introdução Histórica”. DANTON, José A. G. “Para Pensar el Anarquismo

desde Nuestra Realidad: sobre el Manifiesto Comunista Libertario”. In: El Manifiesto

Comunista Libertario y Otros Textos. Santiago: Pensamiento y Batalla, 2014, p. 19.



86. JOYEUX, Maurice. “L’Affaire Fontenis”. In: La Rue, num. 28. Paris: Groupe Louise

Michel, 1980.



87. SKIRDA, Alexandre. Autonomie Individuelle et Force Collective, pp. 203-213.



88. FONTENIS, George. Manifeste du Communisme Libertaire. NEFAC, 2006.



89. DANTON, José A. G. “Para Pensar el Anarquismo desde Nuestra Realidad: sobre el

Manifiesto Comunista Libertario”, pp. 19-20.



90. JOYEUX, Maurice. “L’Affaire Fontenis”.



91. SKIRDA, Alexandre. Autonomie Individuelle et Force Collective, p. 343.



92. “Organisation Pensée Bataille.” In: Noir et Rouge. Cahiers d’etudes Anarchistes

Revolutionnaires: anthologie, 1956-1970. Paris, s/d. GUÉRIN, Cédric. Pensée et Action des

Anarchistes en France: 1956-1970. Lille: Lille 3, 2000. JOYEUX, Maurice. “L’Affaire

Fontenis”, p. 81.



93. DANTON, José A. G. “Para Pensar el Anarquismo desde Nuestra Realidad: sobre el

Manifiesto Comunista Libertario”, p. 20. FdCA. Anarchist Communists: a question of class.

FdCA, 2005, p. 107.



94. El plataformismo búlgaro constituye un ejemplo bastante distinto de los casos franecs

e italiano de los años 1950 y era conocido en Francia por medio de las publicaciones de

Gr. Balkansky. Cf., por ejemplo este libro publiado inclusive por un grupo de FAF:

BALKANSKY, Gr. Histoire du Movement Libertaire en Bulgarie. Antony: Groupe Fresnes-Antony

(Fédération Anarchiste), 1982.



95. Recordemos, como apuntamos anteriormente, los franceses le atribuían un cierto

carácter autoritario a parte importante de la obra de Bakunin.



96. RODRIGUES, Edgar; RAMOS, Renato; SAMIS, Alexandre. Against All Tyranny! Essays of

Anarchism in Brazil. Londres: Kate Sharpley Library, 2003, p. 19.



97. Para un análisis de las experiencias de los años 1940 y 1960 en San Pablo y Rio de

Janeiro, cf. SILVA, Rafael Viana da. Elementos Inflamáveis: Organizações e Militância

Anarquista no Rio de Janeiro e São Paulo (1945-1964). Dissertação (Mestrado em História).

Seropédica: UFRRJ, 2014.



98. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”. In: MAKHNO,

Nestor. Anarquia e Organização. São Paulo: Luta Libertária, 2001.





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* Traducción: Secretaria de Formación, Prensa y Propaganda de la Federación Anarquista de

Rosario (FAR)

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